jueves, mayo 10, 2007

Roque Dalton vrs. la verdad

Roque Dalton con Miguel Angel Asturias Foto: Archivo Familia Dalton D.R.

(Entrevista con Juan José Dalton)
Por Francisco Figueroa

Qué ocurrió en realidad la noche del diez de mayo de 1975, hace 28 años; qué calles, puertas, miradas y pensamientos se cruzaron antes de realizar uno de los crímenes más aborrecibles de nuestra historia, el del poeta Roque Dalton. Hay quienes lo saben, pero lo callan. He llegado ante la mirada de Juan José Dalton, transcurre un lunes de Semana Santa de 2003. Le pregunto muchas cosas y él contesta con la claridad de quien ha sufrido la muerte y desaparecimiento de su padre, al mejor estilo de los abominables escuadrones de la muerte de nuestra Historia reciente.

FF.- ¿Cuál es tu opinión sobre el libro de Eduardo Sancho, Crónica Frente a los Espejos, en lo que se refiere a la muerte de tu padre?


JJD.- Mi opinión respecto al testimonio de Fermán Cienfuegos o Eduardo Sancho no es ninguna opinión académica, ni siquiera una crítica literaria o periodística, sino la opinión de un lector normal de nuestro país. Es un libro difícil de leer porque es un poco enredado.

Yo he hablado varias veces con Fermán y tal como él habla así ha escrito el libro; es un sancocho, como una sopa de Colombia, es un revoltijo de cosas... no hay coherencia en sus escritos ni en su pensamiento, lo siento raro.

Según él, ese es el valor del libro porque trata de diferenciarse a sí mismo cuando dice que uno es Fermán y otro es Eduardo. Para mí eso es inconcebible si se trata de una personalidad de reconocimiento público. Cuando él trata de diferenciar al humano con el comandante que fue, es como que él está diciendo: “aquel realmente no soy yo, aquel fue el papel que me tocó representar”. Esa es una evasión histórica del papel que le tocó jugar en aquel momento.

FF. ¿Es sincero o no Eduardo? ¿Es el comandante o el ciudadano quien habla en el libro?

Cuando él escribe no se quién está hablando, es el papel interpretado de Fermán Cienfuegos o la sinceridad de Eduardo Sancho, no sé quién es. Él ha dado varias interpretaciones sobre la muerte de mi padre y dijo en un programa de televisión que en los próximos años van a surgir miles de interpretaciones. Me parece que esta falseando la realidad porque no estamos hablando de un hecho por venir, sino de un hecho que pasó, y pasó como pasó.

Fermán, cuando llegó como parte de una delegación de la Resistencia Nacional (RN) a la Habana en 1978 o 79, no recuerdo, estando ahí mi hermano mayor Roque, mi mamá y yo, nos dio un informe de por qué habían asesinado a Roque. Dijeron, dijo, que habían cometido un crimen imperdonable, inaudito, y que producto de ese crimen el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) se había dividido en dos, los asesinos de Dalton, y por otra parte se había creado la RN, que eran los seguidores de Roque Dalton, y que ellos eran como los herederos y seguidores no solamente de Roque, sino de su ideal y que él había logrado fundar la RN. Estoy hablando de cuatro años después.

Nunca jamás Fermán nos habló que hubiera algún juicio, ni que él fuera el defensor; nunca jamás nos contaron que lo habían detenido y que luego lo acusaron de indisciplina, lo que coincide con el libro, y después de agente cubano. Y como ninguna de las acusaciones cuajaron, lo acusaron de agente de la CIA y enemigo, y de que un día se dieron cuenta que lo habían asesinado.

Fermán nos contó que él mismo había sido perseguido y lo habían intentado matar en varias ocasiones. Fermán fue protegido por las FPL (Fuerzas Populares de Liberación), por Cayetano Carpio. Las FPL protegían, no sólo a Fermán, sino al resto de las RN que estaban siendo buscados por el ERP para asesinarlos. Eso fue lo que nos contó Fermán Cienfuegos, Ernesto Jovel y otros que no recuerdo. Fue en 1979.

Pero Fermán y Joaquín Villalobos han intentado culpar de la muerte de mi papá a los comunistas, y sobre todo a Cayetano Carpio. Pero fueron ellos, las FPL, Cayetano Carpio, quienes intercedieron para que no hubieran más muertes después de la muerte de mi papá. Eso es algo que hay que aclarar, porque hoy, acusaciones de esa naturaleza se están lanzando como transportando discordias de aquellos tiempos a los hechos actuales.

FF.- Hay varias versiones, ¿pero lo que Fermán dice en el libro es la versión oficial o hay otra?

JJD.- Fermán dice verdades a medias, o al menos es lo que he escuchado. Él le quita toda responsabilidad a Joaquín Villalobos, cuando el propio Joaquín ha aceptado haber participado en la decisión de matar a mi papá. Antes, el papel que las RN le otorgaban a Joaquín, era algo más que un simple autor intelectual del crimen. Por eso Fermán está diciendo medias verdades y medias mentiras.

FF.- ¿Qué es lo que le interesa saber a la familia Dalton sobre este hecho? ¿Responsables directos, autores materiales e intelectuales, nombres?

JJD.- Lo único que reivindicamos es que se nos asesinó a nuestro familiar y no hemos recibido ni las disculpas, ni un reconocimiento de que fue un crimen injusto. Cuando yo entrevisté a Joaquín en varias etapas y luego publicamos la entrevista, Joaquín reconocía que él había participado. Y parece que ese reconocimiento lo puso en tela de juicio en su acción política y pronto comienza a deslindarse de las responsabilidades, y actualmente dice que él no tiene nada que ver ni material, ni intelectualmente con ese crimen, que él no era el jefe del ERP. Yo tengo esa confesión grabada, la tengo escrita, revisada por él con su letra, donde él dice: los que participamos en la decisión fuimos tales y tales y yo.

En esa entrevista Joaquín dice que no hubo ningún juicio, que ahí hubo una patraña para tratar ocultar el crimen que estaban cometiendo, así lo dice. Pero de pronto ahora sale diciendo que no tuvo nada que ver en eso, que el crimen fue por contradicciones entre antiguos comunistas, deslindándose completamente de las responsabilidades; ni siquiera en un incipiente intento de llegar a la verdad hay sinceridad. Eso es lo que más le duele a la familia.

Toda la exigencia que estamos haciendo es para ayudar y aportar a la sociedad salvadoreña a resolver un crimen que fue nefasto y que tuvo -y todavía tiene por estar en la impunidad- una repercusión tremenda en nuestra realidad, porque cuando uno habla con intelectuales de afuera, con gente joven que no conoce mucho la realidad salvadoreña, le parece inaudito que la misma gente, los mismos compañeros y hermanos, sus compañeros de lucha, lo hayan asesinado.

La gente se pregunta ¿qué clase de gente es esa?, ¿qué les ha pasado?, ¿qué ética se mueve en El Salvador? Y al ver nuestra historia se dan cuenta que aquí se hace homenaje al que mandó a matar a Monseñor Romero, se le rinde tributo a quienes asesinaron a los jesuitas y se mantienen en la impunidad los que mataron al poeta más destacado de este país.

FF.- ¿Hay algo nuevo sobre este caso?.

JJD.- Creo que la muerte de mi padre necesita una investigación más profunda y es un deber de esta sociedad. Nosotros hemos sufrido lo impensable, la desaparición física de la cabeza de nuestra familia. Mi padre es difamado, los documentos del ERP lo difaman, lo menosprecian, no reconocen su calidad de luchador social. Fermán nos dijo que los restos de mi padre habían sido resguardados y que cuando triunfara la revolución o acabara la guerra los restos de mi papá serían entregados a la familia y que se le haría un homenaje, y eso no era cierto... El cadáver no fue encontrado porque fue abandonado junto a Pancho... lo tiraron en El playón y el cadáver desapareció... y sus asesinos siguen en la impunidad y la gente como Fermán, quien fue considerado hermano de mi padre hasta después de la muerte, está tratando de justificar un crimen... La obra de mi padre es un pilar sobre el que se sustenta la cultura, la identidad y la historia de este país... Él fue una persona integral, en su obra refleja sus contradicciones, temores, se ensalzan sus amores, sus visiones, sus defectos, errores... No lo veo apartándose de las responsabilidades que le tocó asumir, no veo la diferencia entre Roque Dalton y Julio Dreyfus (su pseudónimo), fue una sola persona.

FF.- ¿No crees que el fantasma de tu padre terminó matando políticamente a sus asesinos?.

JJD.- (Se queda pensando) No sé. Creo que la mancha de haberlo asesinado es indeleble. Donde quiera que Joaquín se pare, todo mundo sabrá que fue uno de los ejecutores de Roque Dalton. Así va a quedar registrado en la historia. Como político él no quisiera tener esa mancha, pero debería ser humilde en reconocer ese crimen. Todos hemos cometido errores y tenemos debilidades y si alguien cometió un crimen, que lo acepte y pida perdón a la familia y a la sociedad, y eso lo haría digno.

Luego de la entrevista hablamos un poco de poesía y de su participación en el nuevo periódico virtual “Desde El Salvador”. No pude evitar sentir ese sentimiento de mi juventud en la guerra, la Semana Santa, el recuerdo de Monseñor Romero y un Roque Dalton señalando con su pluma un abecedario de justicia aún incompleto. Que lo complete nuestra sociedad, nuestra historia lo merece.

El aniversario del ofendido

Pudimos evitar tu partida
pararnos en la puerta de la muerte
registrar si no te llevabas algo robado
talvez un corazón errabundo de justicia que nos perteneciera
un ideario de libertad extraído fraudulentamente de la biblioteca de nuestra Historia
un rostro en la ventana que no fuera el tuyo
que no correspondiera con tu pasaporte, disfrazado quizás...
inventar alguna excusa migratoria para impedir tu exilio

Pero no
no pudimos detener tu pluma cuando voló a la sombra
cuando te despediste de nosotros sintiendo lástima por la cobardía
impotencia por no escribir más páginas de esperanza
Se nos adelantaron los disfraces de libertad
los que calumniaron la palabra pueblo
los que rabiaban porque su pequeño poder
se arrodillaba ante el corazón poeta

Al enterrarte en la tumba del plomo
le ahorraron municiones al cazador de alegrías
le besaron el cañón
le sirvieron en la bandeja la cabeza del Bautista
le dieron la primera plana necesaria para desalentar
para engañar
para silenciar el arrullo del verso que sopla por donde quiere

No pudimos obligar a quedarte para amasar el verso y fabricar el pan
para retoñar de insomnio frente a la ignominia
Y así te fuiste
silbando horizontes de infierno y mentira
robándote las médulas de un barrilete unido
repitiendo las palabras de los inocentes condenados a muerte
Te llevaste la miel de la abeja plurilingüe
obligándonos a pronunciar tu nombre cuando te supimos muerto
Renacíamos con los pétalos rojos de tu flor en la fragua del combate
hasta tu viejoemierda inocentemente condenado igual que vos
pronunciaba la abreviada vida tuya en tabernas y otros lugares

Noche triste de la madre en mayo
ni tus huesos encontramos para sembrarlos en nuestro jardín
sólo saliste en silencio
gritándole al avieso guerrillero
que la traición es matriarca de nuevas conspiraciones
pero que el verso es más eterno que la vida
y siempre se burla de la muerte

Francisco Figueroa

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