domingo, mayo 20, 2007

El Salvador: La huella de Posada Carriles - Primera Parte

Guillermo Alvarado*, E-Mail: serviex@prensalatina.cu

San Salvador (PL).- Dos veces ha intentado hasta hoy el bloque parlamentario del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) introducir una iniciativa para impedir un eventual ingreso a El Salvador del terrorista Luis Posada Carriles.

La férrea oposición de la gubernamental Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) evitó en ambas ocasiones que el proyecto se conociera en la plenaria de la Asamblea Legislativa y se convirtiese en un instrumento de fuerza legal.


Alegan los diputados oficialistas que ya el presidente Antonio Saca expresó verbalmente el compromiso de negar la entrada de terroristas a suelo salvadoreño.

Sin embargo, diputados, dirigentes políticos, ciudadanos comunes y corrientes y la misma alcaldesa de la capital de este país, Violeta Mejívar, expresaron su preocupación porque Posada Carriles pudiese buscar refugio una vez más en el denominado "Pulgarcito centroamericano".

¿A qué obedecen tantas señales de alarma encendidas desde que se conoció la posibilidad de una liberación de ese terrorista en Estados Unidos, y reafirmadas una vez se consumó este acto con el amparo del presidente George W. Bush?

La verdad es que no son gratuitos estos temores, habida cuenta de la larga huella dejada aquí por Posada Carriles en los últimos 22 años, durante los cuales tuvo colaboradores, montó estructuras y recibió apoyo oficial y extraoficial.

El mismo lo reconoció así en declaraciones al diario La Prensa Gráfica cuando guardaba prisión en Panamá, desde donde proclamó a El Salvador como su segunda patria y expresó su deseo de vivir en esta nación sus últimos años.

“Yo tuve amigos, tuve afecto, tuve amor y tuve cariño. Es un país al que yo amo”, aseguró en 2003.

Amigos, quien sabe, pero gente comprometida por múltiples razones para darle ayuda sí que encontró desde su arribo en 1985, recién fugado de una cárcel de Venezuela donde purgaba condena por el derribo de un avión cubano y la muerte de sus 73 ocupantes.

El FMLN lo detectó ese mismo año en la base aérea de Ilopango, donde tenía para él una sección del aeropuerto, recuerda José Luis Merino en conversación con Prensa Latina.

El también conocido como Comandante Ramiro Vásquez señala que Posada Carriles llegó a El Salvador con el encargo de organizar el paso de cocaína de Sudamérica hacia Estados Unidos, utilizando para ello a la Fuerza Aérea nacional.

Los aparatos volvían del país del norte cargados con armas para la contrarrevolución nicaragüense, las cuales se compraban con el dinero recaudado de la venta de la droga en ciudades como San Francisco y Los Ángeles.

Se trataba de las operaciones comandadas por Oliver North después conocidas como Iran-Contras o Irangate, y en las cuales estaban involucrados ciudadanos reclutados en El Salvador, Honduras y Guatemala.

No resulta casual que precisamente estos países sean los que mayores problemas tienen en la actualidad con la acción de carteles del narcotráfico y grupos del crimen organizado.

“Yo creo que Centroamérica está pagando los costos de estas acciones porque esas redes se construyeron con policías, oficiales del ejército, soldados, con personas que quedaron habituadas al manejo de volúmenes gigantescos de dinero”, señaló Merino.

Toda esa maquinaria montada hace 20 años sigue activa, ahora utilizando de manera clandestina las estructuras creadas en aquel momento, dijo.

Durante estas andanzas, Posada se vinculó con Mario Acosta, ministro del Interior de los gobiernos de Armando Calderón Sol y Francisco Flores. El mismo, por cierto, que rechazó la ayuda cubana cuando el huracán Mitch devastó a El Salvador.

La relación con Acosta era vital para el terrorista, pues aparte de la cobertura policial a sus actividades, éste es propietario de la finca Santa Matilde –ahora denominada San Carlos- en el poblado de Concepción de Ataco, del departamento de Ahuachapán.

Estratégicamente ubicada a 10 kilómetros de la frontera con Guatemala, era uno de los lugares donde Posada Carriles solía pasar bastante tiempo.

Un pequeño camino transitable para vehículos rurales lo colocaba en 30 minutos en el vecino país por un lugar donde no hay controles aduanales ni migratorios y colinda con un amplio territorio del departamento de Jutiapa controlado por el narcotráfico.

La esposa de Mario Acosta, Ana María Rodríguez Llerena, es prima hermana de Otto René Rodríguez Llerena, reclutado por Posada Carriles para realizar acciones terroristas en la ciudad de La Habana, arrestado y juzgado en Cuba.

“Nosotros no descartamos que Posada Carriles haya estado escondido en esa finca después de su liberación en Panamá y su breve tránsito en Honduras”, señaló el Comandante Ramiro Vásquez.

Concepción de Ataco es un pequeño y pintoresco poblado, cuyos habitantes están desarrollando el turismo ecológico como alternativa al desplome del precio del café.

Por su ubicación geográfica, la filiación política derechista de sus autoridades y el apoyo que Mario Acosta siempre le ha brindado, no resulta descabellado pensar que el terrorista Posada Carriles intentase de nuevo volver allí.

continúa

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