sábado, junio 24, 2006

Ver una injusticia y no combatirla es cometerla

Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino


Rafael Quintanilla, de 76 años, es un pescador artesanal que junto a su numerosa familia, ha quedado literalmente en la calle. Un tribunal mercantil de San Salvador, ordenó un desalojo este viernes, que les obligó a abandonar la propiedad en la que vivieron por más de 49 años.

Quintanilla, sus hijos, nietos y bisnietos, así como demás personas que integran la Cooperativa "Mar y Concha", ubicada en la zona costera de San Marcelino, jurisdicción del departamento de La Paz, fueron desalojados y agredidos por un amplio contingente de agentes de la Unidad del Mantenimiento del Orden (UMO), de la Policía Nacional Civil (PNC), que en menos de dos horas aplicaron la fuerza y neutralizaron al grupo de pescadores, esposas e hijos, con gases lacrimógenos.

La acción, según los afectados: "fue algo exagerada". El alcalde de la localidad, Carlos Alberto Ramos, quien se hizo presente al lugar desde que se conoció la decisión judicial, comparte esta opinión, y a la vez advierte que se reservan el derecho de interponer una contrademanda para evidenciar "que todo fue una ilegalidad", en especial la acción policial "que aplicó la fuerza en contra de personas humildes", reiteró. La alcaldía de San Pedro Masahuat dará apoyo legal a las cinco familias, para verificar si el procedimiento fue legal, por el momento advierte el edil que el proceso "ha sido ilegal".

Durante la intervención de la policía, resultaron agredidos un grupo de personas, entre ellas la menor Susana del Carmen Pérez, de 14 años, nieta de Don Rafael, quien además resultó afectada por los gases lacrimógenos, arrojados por los agentes policiales al ingresar violentamente a la propiedad. En este procedimiento también resultaron con golpes leves: José Luis Pérez, Misael Ramírez, Balbino Polanco, David Antonio Arévalo y Juan Pérez Blanco; confirmó María Delmi Pérez, quienes reaccionaron a las agresiones de los agentes policiales.

Don Rafael dice que esto se hubiera evitado, si la jueza tercero de lo mercantil, Ana Vilma Ayala, hubiera explicado a los habitantes, que debían dejar la propiedad, "pero como vinieron con la policía y golpeando a todo mundo, hasta a mi me dieron un golpe, por eso me aparté, pero los más jóvenes se resistieron… yo les dije que dejaran que hicieran lo que quisieran porque no valía la pena arriesgarse", relató este hombre. El anciano ahora dice que no tienen a donde ir, su piel morena y su tristeza, son ahora su único refugió. Dice que le duele que esto pase, y se lamenta el que no tengan un respaldo legal, que les permita quedarse en esta propiedad, que hace 49 años era de Antonio Aguilar Fernández, y quien le permitió quedarse en ella, y con el tiempo albergar a sus seis hijos, y en los 80´s consolidar la cooperativa.

Hoy todo ha quedado atrás, "el mar ha sido mi vida. A la pesca me he dedicado desde hace 35 años… con esfuerzo hicimos todo esto", relató, mientras observaba a tres hombres que sacaban las pertenencias de las familias, del interior de las tres humildes viviendas edificados en las últimos años.

En sus manos, una bolsa plástica guarda unos documentos, entre ellos, una posesión material otorgado por la alcaldía de la localidad desde hace 25 años, documento que en esta oportunidad no valió para detener el desalojo, que según el alcalde Ramos, obedece a un juicio mercantil, que enfrenta el propietario y que ahora se lleva de encuentro a esta comunidad, que ha cumplido con sus responsabilidades.

"Yo me confié", dice Don Rafael, en referencia a que no continuó con el proceso de legalización de la propiedad, primero porque son familias pobres que carecen de recursos económicos para desarrollar los trámites ante el registro de la propiedad. "Nosotros somos pescadores y de la pesca vivimos, de ella dependemos… hoy sólo nos queda la playa para vivir. Si de ahí nos echan, ni modo, vamos a tener que irnos… la vida es dura y yo ya he sufrido mucho, pero hay que ser humildes", manifestó.

Estas familias advierten que los últimos días han sido malos: "la pesca ha estado mal", ya que desde el domingo sus embarcaciones no salen a alta mar, por los fuertes oleajes. En el terreno aun se evidencia el paso del mar, que se llevó algunas pocas pertenencias, "y ahora con esto", se quejan los pescadores. Mientras los tres hombres entran y salen de las habitaciones, sacando bolsas, redes de pescar, muebles, ropa, entre otras cosas, los pescadores, permanecían rodeados por el contingente policial, que les impedía moverse. Vicenta Martínez, diputada suplente por el FMLN, dijo que con este desalojo se evidencia la prepotencia de las autoridades", y a la vez adelantó que en la zona se conoce de la intensión de llevar a cabo un nuevo desalojo en la comunidad "Los Blancos", cercano al de hoy.

Las familias, ahora en la calle, enfrentan la falta de víveres y ropa, así como de un lugar en donde vivir. La alcaldía trabaja para darles una solución al problema. Mientras tanto, Don Rafael, reflexiona que "la vida es dura. El que tiene que goce y el que no tiene que aguante hambre. Pero Dios nunca desampara a sus hijos, aunque estemos aguantando hambre aquí", reflexionó.

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