miércoles, junio 14, 2006

Negocios son negocios

Emilio Marin
Fuente: www.laarena.com.ar


Gane quien gane el mundial, FIFA ya salió campeón y se quedó con millones de euros

Comienza en Alemania la Copa Mundial de fútbol y son varios los equipos candidatos a ganarla en lo deportivo. En lo comercial ya se sabe que el campeón es la FIFA y sus sponsors oficiales, ganadores de millones de euros.

Ningún deporte es tan popular en el mundo como el fútbol, una de las pocas cosas que los argentinos debemos agradecer a los ingleses por haberlo traído a mediados del siglo XIX. Con el Alumni de los hermanos Brown comenzó la fiebre de este lado del Río de la Plata, hecha pasión o enfermedad, o ambas cosas juntas en estos tiempos mercantilizados de Julio Grondona, Mauricio Macri y José M. Aguilar.


El 9 de junio arrancará en Alemania la 18 edición de la Copa del Mundo, que se disputará durante un mes. Los periodistas deportivos han copado la pantalla y el dial de los medios desde hace varias semanas, atosigando al público con los detalles de nuestro equipo y en menor medida de los otros 31.

En los últimos días esa cobertura se hace desde tierra teutona en forma tan intensa que ni siquiera deja huecos en los informativos ni otros programas de interés general. No es que uno comparta la fobia antifútbol de la que hace gala Fernando Savater ("Odio Mundial", en La Nación, 28/5). Al contrario, el fútbol me gusta. Pero si antes de que comenzara a rodar la pelota, la Copa ya es omnipresente en todos los medios, tenemos por delante un mes monotemático. Un poco de fútbol está bien. Un poco más tratándose del Mundial, también. Pero todo el día en los medios y como principio y fin de toda conversación, será hartante. Hay algo peor que la saturación de partidos y repeticiones, goles, offsides, lesiones, penales, clasificaciones o vuelta a casa de los perdedores: esta trama puede subsumir problemas sociales y políticos que son de vida o muerte. El deporte, en cambio, no debe plantearse en esos términos aunque se llore y hasta a veces se muera inútilmente por determinados colores. Esa instrumentación de la pelotita suele ser un recurso de gobiernos que se trasvisten con los colores nacionales para operaciones nada patrióticas ni humanas. Se ha recordado la utilización de Benito Mussolini del torneo de 1934 en su Italia fascista. Pero también hay que traer a colación lo que entre nosotros hizo la dictadura de Videla-Massera-Agosti del Mundial 78.

Los goles de Mario A. Kempes a los holandeses se gritaron tan fuerte en el Monumental que se deben haber escuchado en la Esma, a varias cuadras del estadio, donde sufrían los detenidos-desaparecidos que el gran público no quería ver. Cada vez que el "Matador" rompía la red, los asesinos se creían con más licencia para secuestrar, torturar y arrojar seres vivos dopados al mar.

Goles y negocios

Los periodistas que conocen el paño opinan que el gran candidato a ganar la Copa es Brasil, sobre todo por su ataque demoledor con Ronaldinho, Ronaldo, Adriano y Kaká. En términos burreros, si ganan los brasileños pagan dos pesos. Pero como el fútbol tiene sus imponderables, y eso lo hace más atractivo, la lógica suele comerse goles desde la mitad de la cancha. Por eso también se especula con que pueden ser campeones Alemania, Inglaterra o la Argentina conducida por José N. Pekerman.

Otros juegan boletos por Francia y República Checa, que llegan con menores chances y pueden dar una sorpresa. Si Ronaldinho, Wayne Rooney, Thierry Henry, Lionel Messi o Juan R. Riquelme serán los mejores jugadores de esta Copa, se sabrá en pocos días. Lo mismo con el campeón, que se llevará la gloria y 13,5 millones de euros. Esos resultados no están dados, por más que el escándalo de partidos arreglados en el torneo italiano de años anteriores y que beneficiaron a la Juventus, Inter y Milán, dé qué pensar también acerca de la limpieza de lo que se jugará en el césped de los estadios de Hamburgo, Berlín, etc. Se dirá que en este caso será más difícil el "tongo" porque todo estará bajo las potentes luces de la televisión mundial. Pero ¿quién dijo que la TV es sinónimo de transparencia? Justamente antes que se enciendan esas cámaras ya comenzó la parte comercial del evento deportivo. La FIFA vendió por 800 millones de euros los derechos de televisación a cadenas que a su vez los comercializan.

En Argentina esa licencia la tiene TyC Sports, donde están asociados los fondos estadounidenses de inversión Liberty, HTM&F, el grupo Avila, Clarín y Vila-Manzano en diversas proporciones en la parte televisiva, radial (La Red) y gráfica (El Gráfico). Como es obvio, TyC Sports recuperará con creces sus pagos mediante la venta del paquete a los canales argentinos y todos estarán felices de recibir una porción de la sabrosa torta publicitaria. Es que las empresas grandes quieren hacer publicidad en pantallas que verán millones de argentinos (se estima que habrá, sumados y acumulados los espectadores a nivel mundial, una teleaudiencia de 30.000 millones, en más de 200 países). En nuestro país, multinacionales como Repsol, Coca Cola, Quilmes, CTI y Mastercard, han gastado mucho en publicidad. "Las empresas invertirán 220 millones de pesos en publicidad, más 50 millones que aportaron por los derechos de imagen de la Selección y 10 millones en sponsoreo de jugadores", estimó José Romero Victoria, gerente de la agencia del mismo nombre que conoce al dedillo el mercado. Esta Copa moverá en el mundo una cifra nunca vista de 500.000 millones de dólares, de los que una cuarta parte tendrá que ver con la venta de electrodomésticos. FIFA ganará en forma neta 1.300 millones de euros porque a los 800 millones embolsados por los derechos de televisación hay que sumarles 500 millones aportados por sus dieciséis sponsors oficiales.

La ganancia será mayor porque cobrará la parte proporcional de las entradas a los estadios, publicidad, souvenirs, etc. El goleador de Alemania 2006 ya tiene nombre: Joseph Blatter, "capitán" de ese equipo-multinacional.

Funcionarios longevos

Los aportes de Adidas, Avaya, Budweiser, Coca Cola, Continental, Deutsche Telecom, Fly Emirates, Fujifilm, Gillete, Hyundai, Mastercard, McDonalds, Phillips, Toshiba, Yahoo y Telefónica han repletado las cuentas de FIFA. Estas compañías no pierden dinero sino que lo ganan, lo que explica la lucha judicial de Mastercard contra Visa debido a que ésta le ganó la condición de "socio" de la Federación para los próximos dos torneos, el de 2010 en Sudáfrica y el de 2014 en lugar a designar. Pasan los mundiales y ese sistema comercial subsiste casi con los mismos nombres. Lo mismo que sucede con las estructuras del fútbol mundial, regido desde hace dos períodos (en total ocho años) por Blatter, que ya anticipó irá por su tercer mandato. El suizo está hace 31 años en el cuadro directivo de la Federación. Los argentinos no podemos asombrarnos de ese continuismo porque en AFA pasa otro tanto, con Grondona en la poltrona mayor hace 26 años y en la vicepresidencia de FIFA desde hace 25.

Casi como "El Padrino", firma los contratos con la televisión de TyC y erige a este monopolio en el supremo tribunal afista. También en el fútbol nuestro hay olor a podrido en fixtures, arbitrajes, rendición de gastos de AFA, contratos, pases de jugadores al exterior incluyendo figuras tan jóvenes como Messi o Sergio Agüero, quiebras de clubs, etc. Las diferencias entre Grondona y Macri son apenas de edad y colores, pues uno está entre Arsenal e Independiente y el otro entre Boca y la empresa Socma. En lo demás son muy parecidos. Macri impulsó hace años la modificación legal para hacer de los clubes sociedades anónimas. Sobre su fracaso se montó el eterno presidente para fomentar el gerenciamiento, como versión menor del mismo mal. El fracaso del Exxel Group en Quilmes sólo demoró en parte esos planes de hacer del deporte más popular una mercancía comprada y vendida con la mayor rentabilidad.

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