miércoles, agosto 02, 2006

Neofascismo sionista: Condena Universal a Masacre en Qana

Pastor Valle-Garay • Toronto
Senior Scholar, Universidad de York


Hipócrita. Salvaje. Desvergonzado. En realidad no hay calificativos que describan apropiadamente el cinismo del Primer Ministro de Israel Ehud Olmert al expresar “remordimiento por el error” en el criminal ataque contra la aldea de Qana en donde más de 50 civiles, incluyendo a 37 niños, fueron masacrados por el bombardeo israelita. Neofascismo excesivo quizás se aproximaría mejor a las brutales tácticas terroristas lanzadas deliberadamente contra la población civil del Líbano, víctima inocente una vez más de otra lección práctica del poderío militar con que Israel pretende intimidar a las milicias de Hezbolá.

En el colmo del cinismo Olmert intentó culpar a Hezbolá por el ataque argumentando que Hezbolá ataca a Israel desde Qana y utiliza a la población civil de escudo para protegerse del bombardeo israelita. Sandeces que no convencen a nadie. Sandeces que jamás le lavarán a Olmert la sangre de inocentes que lleva en las manos. Sandeces porque nadie se jacta más de la precisión de sus ataques como el ejército sionista.

Sandeces porque ésta es vieja, repetida historia. Solamente los canallas no aprenden. Al terminar la Segunda Guerra Munidal, los tribunales de Nuremberg condenaron a muerte a los agentes del Hitler por el holocausto de judíos, de homosexuales y de ciudadanos inocentes a quienes el nazismo consideraba anti sociales. Durante la guerra de Vietnam la masacre de la población civil de la aldea de My Lai a manos del ejército estadounidense provocó tal repudio universal que Washington se vio obligado a juzgar a los responsables del crimen. Fueron declarados culpables de contravenir los estatutos de guerra de la Convención de Ginebra y sentenciados a prisión. Igual ocurrió recientemente en Afganistán y en Iraq cuando una ola mundial de protesta obligó a las fuerzas de ocupación estadounidense a enjuiciar a algunos soldados que violaron los derechos humanos de la población.

Olmert ya dio señales de que no tomará similares medidas. Su acusación contra Hezbolá de servirse de la aldea como escudo contra ataques israelitas, es el escudo que empleara el Primer Ministro para salvaguardar de cargos criminales a la fuerza aérea israelita.

A pesar de ello, las carnicerías al mayoreo están destinadas a fracasar. En el caso de Israel ya ocurrió. Cualquier simpatía que Israel esperaba lograr en su lucha contra Hezbolá se esfumó en el preciso instante en que el indiscriminado bombardeo israelita llovió muerte sobre Qana y la redujo a escombros. Como resultado de la masacre, Olmert y el estado de Israel han sido condenados y repudiados por ciudadanos israelitas, por el Papa Benedicto XVI, por las Naciones Unidad, por el Movimiento de Países No Alineados, por el mundo árabe, por las naciones de Europa, por Latinoamérica y por el resto de la civilización.

Como ya se daba por descontado, solamente Washington y Ottawa apoyan el criminal proyecto de Olmert. Tres es un solitario, vergonzoso número cuando Israel intenta justificar su derecho a sobrevivir recurriendo al holocausto de inocentes civiles. Igualmente vergonzoso es el anuncio de Olmert de suspender el bombardeo aéreo por 48 horas a fin de que los autores de la masacre se investiguen a sí mismos. ¿Qué ocurrirá una vez que concluya la moratoria?

Ephraim Halevy, director del Centro de Política y de Estudios Estratégicos de la Universidad Hebrea en Jerusalén, no dejó la menor duda. “El gobierno de Israel ha decidido no poner alto a las operaciones hasta que no lleguen a una conclusión exitosa,” dijo Halevy. El ex director de los Servicios de Inteligencia de Israel le sugirió a Washington que se mantenga a la distancia de los sucesos advirtiéndole que “No espero una patente demanda de los Estados Unidos pidiéndole a Israel que llegue a un acuerdo de cese del fuego.” Por su parte, el Primer Ministro Olmert manifestó que poco ha cambiado en los planes de Israel de continuar la guerra contra Hizbolá. Según Olmert “No detendremos esta batalla a pesar de los difíciles incidentes (el bombardeo de Qana) de esta mañana.” ¿Difíciles incidentes? ¡Semejante masacre! ¡Imperdonable arrogancia!

En otras palabras, en el Líbano podemos esperar continuas repeticiones de My Lai y de Qana Sin embargo la solución final de Israel a la crisis del Medio Oriente amenaza escalar en mayor violencia. La irracional amenaza militar de Israel prácticamente garantiza que la acción se extenderá más allá del Medio Oriente. En estas circunstancias, los criminales, irresponsables ataques israelitas ponen en peligro la paz mundial.

Si Olmert hubiese decidido formular el plan perfecto en cómo ganarse repudio universal para Israel y unificar al mundo árabe en un solo golpe, el Primer Ministro jamás habría logrado la “conclusión exitosa” que le brindó la fuerza aérea israelí luego del brutal ataque contra la población civil de Qana y la despiadada destrucción del Líbano. El tratado sería la moderna versión del Mein Kampf. Hecha en Israel.

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