martes, agosto 29, 2006

Juguemos limpio a nuestra capital

Licda Norma Guevara

La diferencia entre San Salvador y cualquier otro municipio es su carácter de ciudad capital, el país sólo tiene una capital, nos pertenece a todas y todos, rodeada por volcanes, cerros y con su clima agradable en los Planes de Renderos resulta atractiva para visitantes nacionales y extranjeros, ninguna ciudad en nuestro país tiene al mismo tiempo tanta densidad de personas haciendo uso habitacional, comercial, industrial y de gobierno con espacios apropiados para recrearse con sus más de 300 parques y zonas verdes que resultan insuficientes, pero están allí para disfrutarles en momentos de solaz y esparcimiento.

Pese a los terremotos que le han sacudido conserva importante patrimonio cultural y plazas de valor histórico. En el centro, la Catedral, el Teatro Nacional, el Palacio, las Plazas Libertad, Morazán y Barrios, Sus Parques Cuscatlán y Bolívar, conviviendo con la más densa actividad comercial que acontece en los mercados y en la calle; en su periferia inmediata el Centro de Gobierno, el Palacio de los Deportes, Estadios, Iglesias, centros comerciales y barrios con tradiciones como las de San Jacinto, San Antonio Abad, Candelaria; y centenares de colonias, urbanizaciones y comunidades y si todo ello está para bien de todos ¿por qué no aportar a mantenerla limpia, viva y dinámica?

Antes que pensar en fugarse hacia los Estados Unidos en busca de trabajo la gente piensa en San Salvador con esperanza de realizar aquí su oportunidad de trabajar, de levantar un negocio y en efecto decenas de miles de trabajadores y trabajadoras en nuestra capital viven en otros municipios, pero en su sitio de trabajo se realizan sus posibilidades, allí transcurren sus sueños y sus empeños, y hasta el abundante comercio informal que ocupa calles y causa mucho disgusto y molestia, expresa su batallar por la vida en este espacio geográfico, social y político, que es nuestra ciudad capital, San Salvador.

Si nuestra capital es centro del gobierno, sede de la Asamblea Legislativa, de la Corte Suprema de Justicia, de enormes centros comerciales, de universidades, colegios, escuelas, mercados y hospitales; si más de un millón de personas cruza diariamente sus arterias para ir y venir del trabajo, San Salvador es importante, es nuestra, es de todos y debemos ¡JUGARLE LIMPIO!

Jugar limpio es algo más que colocar la basura en su lugar, es procurar reusar, reciclar, es contribuir a ordenar la actividad comercial de la calle para convivir entre lo formal y lo informal sin que uno estrangule al otro; es pagar las tasas y los impuestos correctamente, es contribuir a su ornato, es contribuir con nuestra participación a la alegría que debe emerger de nuestra ciudad, es pedir permiso para colocar publicidad, construir o reconstruir siguiendo las normas, cuidar los árboles; es reclamarle con propiedad a quien viola el espacio público que es de todos y ayudar a que la actividad positiva sustituya al desorden y la violencia.

Por eso es inaceptable, inexplicable, intolerable que una empresa como MIDES se preste a una acción sistemática de agresiones hasta llegar al punto de poner las caras de sus directivos y los camiones de esa empresa en una acción criminal de acarrear basura y llantas viejas hacia una de las principales avenidas, la Alameda Juan Pablo Segundo, como ocurrió el Martes 22 de Agosto recién pasado; igual que las amenazas del señor Rolando Castro de convertir dicha avenida en un botadero permanente. Con esas acciones y actitudes, digan lo que digan, más que ensuciar la calle, develan sus maniobras sucias contra la alcaldía.

Para el Ministerio de Hacienda el Municipio de San Salvador debe ser importante, aquí se cobra más de la mitad del Impuesto al Valor Agregado (IVA), aquí se paga más de la mitad del impuesto sobre la renta, aunque fuera sólo por esa razón a los funcionarios del gobierno central les debiera importar en positivo nuestra capital.

Sin duda alguna ningún municipio paga a las distribuidoras de energía más que San Salvador ni a MIDES por la disposición de desechos sólidos, ni al Seguro Social y AFP´s en contribuciones. ¿Por qué entonces estropear nuestro dulce nido arrojando basura y ataques? De verdad, para bien del país,

¡JUGUÉMOSLE LIMPIO A NUESTRA CAPITAL!

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