domingo, agosto 20, 2006

De la Alfabetización Ideológica a la Organización Celular.

Indiscutiblemente el pueblo salvadoreño triunfará en el campo político cuando se haya formado ideológicamente. De nada servirá todo el esfuerzo de nuestra historia de lucha si no se alfabetiza ideológicamente a las nuevas generaciones. Hay pruebas contingentes de municipalidades donde el FMLN formó gobiernos municipales; pero ni las carreteras, escuelas, cooperativas, polideportivos, viviendas que el FMLN ayudó a construir fueron suficientes para mantenernos en el poder.

Es claro que los ediles y sus concejales olvidaron trabajar con el pueblo cotidianamente, trabajar continuamente junto a la iglesia, escuelas, cooperativas, clubes deportivos y otras asociaciones en la alfabetización ideológica del pueblo y éste fue de nuevo engañado con las promesas y amenazas creadas por la propaganda de derecha.


La Revolución Cubana no está en peligro porque tiene a un pueblo alfabetizado ideológicamente, un pueblo que muy a pesar del bloqueo y bombardeo propagandístico imperialista, sabe lo que tiene, lo que le ha costado y les sigue costando y es por eso que todo el tiempo está decidido y listo a defender los triunfos de la revolución Hay que preguntarse: Qué es lo primero que hizo la revolución cubana para que el pueblo aceptara y desarrollara dicho proceso? La respuesta la encontramos en la alfabetización ideológica que fue el paso mas seguro para que ese pueblo despertara. Lo mismo hicieron los sandinistas; pero chocaron con un momento histórico en el cual el imperialismo estaba decidido no sólo a invadir sino a borrar del mapa a la misma Nicaragua, temerosos de que esta nación se convirtiera inmediatamente en una base soviética de exportación revolucionaria.

La situación actual tiene algunas diferencias aunque ello no significa que los imperialistas no tengan la intención de tratar de detener todo proceso democrático latinoamericano a pura metralla y bombardeos; pero aun así el panorama latinoamericano nos ofrece un margen de oportunidad para poder obtener el triunfo político.

Podemos ganar las elecciones y después qué? Seríamos antihistóricos si seguimos creyendo que la derecha y el imperialismo van a respetar la voluntad del pueblo salvadoreño y de nuevo surge la otra pregunta: Cómo vamos a defender el triunfo del pueblo? Con espontáneas manifestaciones? Ello lo que causaría sería la muerte tradicional del pueblo y luego la pacificación internacional por medio de ofrecimientos y promesas incumplidas de la banca terrorista internacional. Viendo así las cosas se tiene que estar pensando como se va a defender el triunfo del pueblo. La ecuación es así; es mas facil llegar al poder que mantenerlo y perderlo después de haber sido ganado por la voluntad popular sería regresar a pasos agigantados a épocas peores que los años que precedieron a la lucha armada. Abramos los ojos. No esperemos que llegue el momento para decidir qué hacer. Es hora que al pueblo se le alfabetice ideológicamente en forma continua y permanente y que orgánicamente se le organice en células con educación y autodeterminación propia para ejercer el derecho revolucionario de defender el triunfo del mismo. El pueblo salvadoreño en el exterior tiene que luchar por el sagrado derecho al voto, tenemos que estar claros que nosotros somos pilar económico de la economia nacional y que tenemos derecho a ser representados en todos los poderes del gobierno.

En el exterior debemos a elegir a nuestros diputados. En uno de mis artículos anteriores sugerí el parlamento Norteamericano, Europeo y Australiano ya que además de sostener la economia nacional somos un tercio de la población total salvadoreña los que formamos la Diáspora y como tal se nos debe considerar y respetar y no solo ser usado para momentos electoreros. La sugerencia anterior nunca tuvo contestación alguna y si se tiene a tres miembros de la Diáspora en el Parlacen, éstos no fueron elegidos (sino nombrados de forma inconsulta) y ni siquiera las directivas de los Comités en el Exterior fueron consultadas, lo cual nos dice que la democracia partidaria tiene un largo trecho que recorrer.

Es hora que pensemos como Partido en el pueblo y que no usemos al pueblo para beneficio de intereses personales sino partidarios.

Ponciano Montañés y Ermitano

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