miércoles, junio 06, 2007

“Pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”

Licda. Norma Guevara de Ramirios

El Presidente Antonio Saca ante la Asamblea Legislativa el 1 de Junio se comprometió a buscar recursos para la seguridad pública y la educación; afirmó que se propone recaudar hasta 350 millones de dólares con aportaciones de ciudadanos, instituciones y empresas públicas y privadas en un esquema financiero de fideicomiso. Aunque oscuro el anuncio prescinde de préstamos externos.

En el marco del anuncio el Presidente Saca afirmó que hay que pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones; la afirmación tiene cierta melodía, suena bonito pero uno se pregunta que edad tienen los jóvenes que andan en maras , en las calles, los que guardan prisión en centros reclusorios para menores, los que salieron del sistema educativo sin terminar noveno Grado o Bachillerato? Sin duda muchísimos, tienen 18 años, estaban naciendo o tenían menos de seis años cuando el partido oficial llegó a la Presidencia de la República. Es del gobierno la responsabilidad de la situación lamentable, marginada, de resentimiento, criminalizados, condenados a cárcel o a la desesperanza de muchísimos jóvenes y adolescentes.


Las frases bonitas, los pensamientos positivos requiere coherencia entre lo que se hace y el contenido de esas frases con las cuales pretendemos alentar a otros. El Presidente Saca en su partido del cual es, y al parecer, seguirá siendo Presidente, es quien abrió la campaña electoral adelantada, pretendiendo asustar ante la posibilidad de un cambio, ha mandado cartas a empresarios para pedirles dinero que sería utilizado para impedir “la alternancia” es decir, la llegada a la Presidencia del FMLN.

Antes de esa frase hay hechos y proclamas que reflejan cuanto le preocupa al Presidente el próximo evento electoral, en verdad si sólo fuera Presidente del país talvez pudiera dedicarse a cumplir su papel como estadista, a buscar apoyo en otros fuera de su propio partido, lamentablemente hace lo contrario. El partido de gobierno pide una ley que prohiba la pinta y pega al tiempo que pinta todos los pretiles, piedras, puentes, cunetas; ¿qué creerles? Claro es imposible pintar el cerebro o el corazón de la gente o compensar con pintura la necesidad de afecto de los jóvenes, su deseo de ser tenido en cuenta, de ser respetado, de tener espacio para jugar o estudiar, eso difícilmente se resuelve con pintura ni campaña adelantada.

Hubo momentos en que se le prestó atención a la educación en estos 18 años, ayudó mucho la voluntad y apertura del gobierno de Calderón Sol, la capacidad de sus funcionarias de entonces de aceptar ideas y aportes de otros y eso facilitó reformas importantes al marco legal, votos a favor de préstamos para educación, cierta mejora al estancamiento salarial del magisterio; muchos conceptos escritos en la ley que reconocieron derechos y deberes al educando hasta el punto de abrirles espacio en la administración educativa de sus escuelas en los Concejos Directivos Escolares, el escalafón magisterial, fines y objetivos de la educación fueron aportes dados desde la oposición.

Muchos topes fueron vencidos concertando, sin saltar, sino hablando, discutiendo la pertinencia de los conceptos que las leyes y algunas políticas deberían revestir, esto Señor Saca y Señores de Arena se hizo con el concurso sincero, abnegado, creativo del FMLN, pero a la hora de ejecutar la visión contenida en la reforma escrita, la burocracia y el partidismo oficialista en la educación la ha distorsionado mucho; por eso la evaluación como medición al sistema cambió a la simple y llana calificación del aspirante a bachiller, el escalafón docente se incumplió, los nombramientos se corrompieron, y sus propios funcionarios cerraron la concertación real y con ello el declive de posibilidades abiertas.

La educación, su mejora, su universalidad es mandato constitucional, dice el artículo 34 que “todo menor tiene derecho a vivir en condiciones familiares y ambientales que le permitan su desarrollo integral, para lo cual tendrá la protección del Estado. No a partir de mañana, sino antes, debió ser preocupación de los gobiernos areneros. ¿Por qué fingir preocupación al anunciar artificios de endeudamiento público para la educación?. Un cambio real sería la consideración de la infancia como sujeto en vez de reprimirla, financiar esa política con fondos propios que garanticen sosteni-miento en el tiempo, cumplir pues, el deber del Estado.

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