miércoles, junio 13, 2007

Lisiados salvadoreños: los fantasmas de una guerra

Yudith Díaz Gazán

Redacción Central, 13 jun (PL) Luis Noriega, ex militar salvadoreño, camina descalzo por la calle y alza sus brazos cercenados por balas frente a la Asamblea Legislativa de su país en protesta por la ausencia de atención gubernamental a lisiados de guerra.

El ex sargento forma parte de los 40 mil mutilados en la conflagración civil ocurrida entre 1980 y 1992 y que ahora integran uno de los sectores olvidados en El Salvador, donde el paso del tiempo no ha sido bálsamo para las heridas.


Mientras que los diputados salvadoreños celebran su sesión plenaria semanal, centenares de impedidos físicos recorren las avenidas de San Salvador para exigir cuidados psicológicos especializados.

Forman una protesta inusual: hombres semidesnudos, con cruces rojas pintadas en sus pechos, espaldas y rostros.

Unos apoyados en bastones exhiben sus prótesis desgastadas, otros son empujados en sillas de ruedas desvencijadas, en tanto los ciegos hacen filas guiados por niños sin zapatos.

Cuelgan sus viejos aparatos ortopédicos y simulan ahorcamientos mediante sogas pintadas con los colores de la bandera del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

"Ese grupo político nos traicionó y legó pobreza y muerte", aseguró David Martínez, de la Asociación de Lisiados de Guerra de la Fuerza Armada.

Junto al Comité de la Tercera Edad y Huérfanos Víctimas de la Guerra, los manifestantes caminaron desde la Plaza Cívica, en el centro de la capital, hasta establecerse frente a la Asamblea Legislativa.

Un comunicado de ambas organizaciones muestra la actitud pasiva de ARENA al retrasar propuestas referentes al aumento cada dos años de un 15 por ciento en sus asignaciones, las cuales se mantienen entre 40 y 95 dólares mensuales.

El Salvador culminó 12 años de guerra civil con la firma de los Acuerdos de Paz entre el gobierno y la entonces guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Instituciones humanitarias constatan la muerte de 75 mil nacionales y ocho mil desaparecidos en el conflicto armado en esta nación, cuya economía retrocedió decenas de años.

Las finanzas se deprimieron aún más ante la necesidad de adquirir compromisos con la banca internacional y tratar de reconstruir la infraestructura, desmovilizar a ex combatientes e instaurar la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Policía Nacional Civil.

Los lisiados de guerra no escaparon a la difícil situación y desde entonces enfrentan su condición sin recursos capaces de cubrir los gastos de la canasta básica y demás necesidades.

Ante la problemática generada, Medardo González, Coordinador General del FMLN, dijo que "el retroceso en el compromiso humanitario con los mutilados amenaza con la reducción o el término definitivo de las exiguas pensiones devengadas hasta el momento".

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