martes, junio 19, 2007

El Salvador: derecha impone dos elecciones para buscar tres

Licda. Norma Guevara de Ramirios

La Constitución de la República establece límites temporales para elegir, para la propaganda, para la eventualidad de una segunda vuelta en caso de que ningún partido o coalición alcance mayoría absoluta en las elecciones presidenciales, para la publicidad de obras del gobierno.

Al no existir precedentes en el país para realizar en tres meses, dos o hasta tres procesos electorales, era obligado antes de decidir semejante barbaridad, analizar las implicaciones jurídicas, económicas, operativas y políticas, sin embargo para la cúpula derechista saber que ahora la competencia entre Arena y el FMLN es más equilibrada que hace quince años le empuja a someter las instituciones a un atropello peligroso para el futuro del país.


El Artículo 124 de la Constitución dice que los diputados tomarán posesión de su cargo el 1 de Mayo del año de su elección; esto podría ocurrir en uno de los cuatro primeros meses; el Artículo 79 dice que “la fecha de las elecciones para Presidente y Vicepresidente de la República, deberá preceder no menos de dos meses, ni más de cuatro a la iniciación del período presidencial”; esto significa que antes del primero de Abril debe estar electo; el Artículo 80 dice que “… cuando en las elecciones de Presidente y Vicepresidente de la República ningún partido político o coalición de partidos políticos obtenga mayoría absoluta de votos, se llevará acabo una segunda elección y esta segunda elección deberá celebrarse en un plazo no mayor de treinta días después de haberse declarado firmes los resultados de la primera. Esto quiere decir, antes del 1 de Abril.

El Artículo 81 fija el plazo para la propaganda, cuatro meses antes de las presidenciales, dos meses antes de las legislativas y un mes antes para Concejos Municipales. Estos límites constitucionales están por sobre la facultad que el Código Electoral otorga al TSE de poder separar los comicios (Artículo 224 del Código Electoral), pues al separarlas, se combinan tanto unas funciones con otras de manera tal que sería difícil distinguir las etapas. El cierre de una elección coincidirá con la vigencia de la otra, y si se dieran los cursos extremos como apelaciones o segunda vuelta, se incumplirán los plazos constitucionales.

Se darán absurdos como el hecho de que una Junta Electoral Departamental al mismo tiempo realice escrutinio final de una elección mientras debe seguir el curso de la otra; se volverán difusos los plazos para la propaganda de gobierno sobre obras realizadas. Así se inicien en la primera semana de Enero las elecciones, lo que se ha decidido es la organización de un caos electoral, a lo mejor como escenario de fraude.

Desde el punto de vista económico se le impone a la sociedad en su conjunto un doble o triple gasto, sea por los desembolsos fiscales o por los propios gastos de los partidos y de la ciudadanía que concurre a votar; para colmo el TSE se niega a la aplicación del Voto Residencial en todo el país como se ha demandado desde el año 2000. Si todo esto en vez de procurar sanidad y transparencia se vislumbra como un escenario tormentoso ¿porqué las fuerzas de derecha han decidido este camino?
Es obvio, a pesar de lo que diga el Presidente Saca, que al partido oficial le preocupan las próximas elecciones más que las futuras generaciones y abstrayéndose del qué dirán hace uso de diversos recursos procurando mantener cierta ventaja que le permita disminuir la competencia doble; contra la derecha y contra sus reales opositores, el FMLN.

Por eso les preocupó el anuncio adelantado de la posibilidad de una candidatura presidencial del alcalde migueleño a través del PCN y ahora establecen la separación de las elecciones buscando crear un escenario de segunda vuelta en las elecciones presidenciales en un intento de mantenerse en el gobierno central.

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