martes, junio 12, 2007

El Salvador: El Nuevo Escenario de la Lucha Popular y Social tras la Finalización de la Guerra

Tomado de Coyuntura
Revista Mensual
Fundación Salvadoreña para la Promoción Social y el Desarrollo Económico

Mientras gremios y sindicatos de los años ochenta, organizaciones de defensa de derechos humanos y en particular organizaciones de empleados públicos se mantuvieron en la primera línea del enfrentamiento con la dictadura que, aunque formalmente estaba desmontada con los Acuerdos de Paz, no terminaba de “colgar” las botas hasta que no desaparecieron los llamados cuerpos de seguridad pública, en especial la Policía Nacional.

Aunque entre 1992 y 1994 la lucha popular tuvo como motivo principal el cumplimiento de los Acuerdos de Paz y comenzaron a reivindicar autonomía para sus actividades de lucha en todo sentido, las movilizaciones sociales empalmaron con la campaña electoral que de marzo y abril de 1994.


Dicho de otra manera, las elecciones se convirtieron en los canales principales para las movilizaciones sociales y las luchas reivindicativas de sindicatos y gremios, principalmente de empleados públicos, tuvieron como motivo la amenaza de eliminación legal de las organizaciones mediante la política de privatizaciones de instituciones y empresas estatales llevadas adelante por el neoliberalismo.

La aplicación del modelo neoliberal arrancó desmontando las reformas estructurales de 1980: reprivatización de los bancos; privatización de los ingenios de azúcar; reprivatización del comercio exterior estatizado. En otras palabras, el impulso del neoliberalismo económico y para hundir históricamente las raíces del mismo, necesitaba hacer desaparecer a los sindicatos estatales nacidos o vinculados a los activos nacionalizados o estatizados, como efectivamente ocurrió.(9)

Las organizaciones sindicales y gremiales de empleados públicos, de resistencia al neoliberalismo, mantuvieron su enfrentamiento y en casos extraordinarios de confrontación con el Estado para impedir su desaparición, que era el objetivo de los neoliberales que pasaron a controlar al Estado, a la economía y al país.

Las cooperativas de la reforma agraria quedadas sin el respaldo técnico gubernamental y crediticio bancario corrieron el riesgo de su desaparición, que era otro objetivo de los neoliberales. Además el gobierno decidió deliberadamente retardar la entrega de las escrituras de propiedad de las tierras de la reforma agraria transferidas a las cooperativas, lo mismo que sobre las tierras transferidas a ex combatientes y pobladores en zonas ex conflictivas.

Los programas pactados en los Acuerdos de Paz a favor de ex combatientes para la inserción a la vida civil y actividades económicas, fueron fugaces y no resolvieron la estabilidad de vida de las familias de los desmovilizados, igual que los programas y el fondo para los lisiados, insuficiente para la atención de los grupos familiares.

En la primera mitad de los años noventa, sin cumplimiento de parte del gobierno y empresarios de importantes Acuerdos de Paz, se configuraron movimientos de denuncias, protestas y luchas sociales de resistencia, defensa y exigencias de derechos.

A mediados de la década, concretamente a finales de 1993 y comienzos de 1994, aparecieron los síntomas de agotamiento del modelo económico neoliberal y la contraposición entre neoliberalismo y democracia, que se había anticipado tras el incumplimiento de los Acuerdos de Paz (10).

La lucha de las cooperativas agropecuarias nacidas de la reforma agraria de marzo de 1980, de organizaciones por la defensa de derechos humanos, de movimientos de mujeres, de sindicatos y gremios de empleados públicos golpeados por el neoliberalismo con la privatización de entes estatales, movimientos religiosos, de protección y desarrollo del medio ambiente, de ex combatientes de la guerra, de lisiados de la guerra, fueron torrentes sociales que se fueron sumando en la medida que el neoliberalismo fue extendiendo sus daños a la población y a juntarse con las luchas políticas electorales, y el cambio de correlación en los poderes del estatales, nacionales y municipales.

Los resultados en las elecciones legislativas desde 1994 a 2006, reflejan o expresan “torrentes” sociales que se han venido acumulando a lo largo de doce años de elecciones, después de los Acuerdos de Paz.

En 2003 y 2006, por ejemplo, los votos válidos a favor del FMLN fueron superiores a los del partido ARENA que gobierna al país desde 1989 imponiendo modelo neoliberal, con fraudes, chantajes y sobornos de gobierno y grandes empresas, el traslado de ilegal de votantes de un lugar a otro, traer desde Guatemala, Honduras y Nicaragua miles de ciudadanos de esos países a votar en El Salvador, saturando la conciencia de las personas de campaña perversa, llena de mentiras y manipulación de parte de los medios de prensa, que violan con cinismo el derecho de las personas a ejercitar con entera libertad el derecho de la “soberanía popular” establecido por la Constitución de la República.

Aún así, los resultados muestran algo parecido a una ola opositora en que se amplía socialmente. Este proceso objetivo, y por supuesto histórico, como si formara parte de otra cara del proceso social en el que la lucha social y popular y lucha política electoral se fueran ampliando o ensanchando en la medida en que los daños del neoliberalismo acentúan más y más las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población y a causa de ello, se agudizan las condiciones objetivas de la polarización social.

La situación informal de la economía ha crecido y no deja de ensancharse, volviéndose proporcionalmente mayor a lo conocido como sector formal de la economía y a causa de lo mismo, aumentó el desempleo de personas que no les quedó más alternativa que buscar medios de sobrevivencia en actividades informales o salirse del país en busca de oportunidades principalmente en los Estados Unidos.

Desde 2000, por ejemplo, año sin TLCs, la cantidad de personas sin empleo formal, es decir, los afiliados sin cotizar a los sistemas privado y público de pensiones, ascendió a 433 mil personas y en 2006, año con TLC, el desempleo, medido por la cantidad de afiliados sin pago de cuota según salario percibido, se elevó a 900 mil personas. Mientras en 2000, la cantidad de cotizantes, esto es las personas con empleo, era superior a los desempleados (468 mil contra 433), en 2006 los desempleados se volvieron casi el doble a la cantidad de personas con empleo (900 mil contra 572).

La pregunta que se deriva de esa situación es sencilla o elemental. ¿Hacia dónde fueron a parar esos 900 mil desempleados? ¿Hacia la informalidad o hacia fuera del país? El programa de gobierno y empresarios neoliberales y sus padrinos extranjeros e internacionales, saben que arrastran un modelo que ya no funciona; además, lo que en el país ya no funciona, tratan de remendarlo desde hace unos diez años. Tienen enfrente suficientes espejos de fracaso y reveses al neoliberalismo en los acontecimientos electorales latinoamericanos y caribeños desde 1998 hasta 2006.

Agravar las condiciones de vida, económicas, sociales y políticas ha sido el resultado del neoliberalismo después de más de 18 años de iniciado(11) pero al acentuar la objetiva “polarización social” se generaron motivos para ampliar el abanico de motivos para la organización de trabajadores, intelectuales, estudiantes, informales, mujeres, religiosos, campesinos, asalariados privados y públicos, campesinos, jornaleros, pequeños propietarios y empresarios, artesanos de talleres diversos y comunidades urbanas y rurales y otras, con banderas de lucha alzadas en correspondencia con los motivos, como aumentos de salarios, mejoras en las condiciones laborales, demanda por el servicio de agua y en contra del aumento de tarifas del servicio de la misma y cobro sin recibir el servicio, defensa de la propiedad de la tierra, resistencia a la represión a vendedores en actividades informales a causa de los TLC y apertura comercial, etc.

He aquí una síntesis de la composición social, de los problemas y demandas de la población:

La marcha del 1º de mayo de 2007 fue un reflejo de esa situación, así como de la amplia representatividad de composición social de los organismos sindicales, gremiales, intelectuales, comunales, sociales, estudiantiles, etc., que mostraron el crecimiento del descontento social y popular, es estado de ánimo a favor del cambio.

La marcha, a diferencia de la de 2005 que se desarrolló en columnas y mientras el final de la misma se encontraba a la altura del centro del gobierno cuando los oradores habían comenzado desde la plaza cívica, la del 1º de mayo de 2007 fue compactada en cada cuadra y la “cola” de la misma no salía del punto de partida, la plaza de El Salvador del Mundo, cuando los discursos principales de dirigentes del movimiento social se desarrollaban en la plaza cívica.

Un listado de organizaciones sociales muestran la variedad del nuevo sujeto social de lucha, lo mismo que la amplia variedad de motivos y banderas de las protestas, incluyendo confrontaciones con las unidades antimotines de la PNC (ver anexo sobre organizaciones sociales).

La situación social actual revela las perspectivas de la necesidad de cambios reiterada en las encuestas de opinión al respecto. La variedad de protestas sociales (contra el alto costo de la vida, demandas de servicios públicos de agua, salud, educación, vivienda, contra la explotación de minas, contra la construcción de hidroeléctricas que se suman a la larga lucha contra daño al medio ambiente, contra daños ocasionados por TLC, etc.), que parecen indetenible, confirman la perspectiva de cambios del período histórico en marcha.

Mayo 14, 2007.

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9 - Con la reprivatización de bancos estatizados en 1980, desaparecieron los sindicatos bancarios, así como de otras actividades estatales privatizadas (sindicato de COSCAFE y otros).

10- Schafik Hándal en su discurso del 62 Aniversario del Partido Comunista de El Salvador (PCS) en marzo de 1992, expresó: “…el neoliberalismo no puede dar base a una democracia verdadera, para todo el pueblo, y tampoco puede asegurar… la estabilidad indispensable para impulsar el desarrollo; la humanidad tiene derecho a algo mejor”; pág. 21.En marzo de 1993, al realizar su VIII Congreso, el PCS afirmó: “Neoliberalismo y democracia terminan siendo incompatibles. Lo estamos viendo en América Latina”. Además se dijo lo siguiente: “quienes intenten persistir en el neoliberalismo disfrazado con un insuficiente o falso contenido social, no quieren reconciliación, concertación, ni democracia”. Ver “Construyendo la Utopía. Transición y Programa de la Revolución Democrática”, pág. 19.

11- Ver anexo sobre resumen de consecuencias del neoliberalismo.

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ANEXO: Resumen Consecuencias del Neoliberalismo

La agricultura se ha desplomado y la industria perdió importancia dentro de la economía y ambos sectores dejaron de ser los motores principales del crecimiento; las actividades especulativas, especialmente financieras y del gran comercio de importación, pasaron a predominar en la economía y un reducido círculo de empresarios vinculados a esas actividades y a las transnacionales y bancos extranjeros, se configuraron en la oligarquía que se ha apoderado más y más de la riqueza del país.

La privatización de empresas estatales y dolarización de la economía, dañan al pueblo y al país. El aumento año con año del pago del servicio del endeudamiento público, deja con menos recursos para la educación, la salud, el agua, la vivienda popular, etc.

El neoliberalismo ha aumentado continuamente el costo de vida para la inmensa mayoría de la población, principalmente la más pobre, y ha golpeado en mayor medida a campesinos, asalariados agropecuarios, industriales y de servicios, empleados privados, estudiantes, maestros y capas medias en general y de manera especial, a los trabajadores estatales a causa de las privatizaciones de los bienes del Estado; pero también ha golpeado a artesanos, pequeños y medianos empresarios y a una amplia gama de nuevos sujetos sociales que se movilizan en protesta y demandan viraje de rumbo en respuestas a sus necesidades sociales.

El neoliberalismo produce desempleo masivo y la migración anual de decenas de miles de personas por falta de oportunidades de trabajo y es causa de la creciente ola delincuencial que ha arrastrado al país a una situación de creciente inseguridad pública.

Muchas personas, particularmente niños y niñas, mueren por enfermedades comunes, prevenibles y curables, que no se evitan por falta de recursos del Presupuesto General de la Nación.

El gobierno ha retrocedido la naturaleza democrática de las instituciones nacidas de los Acuerdos de Paz, ha bloqueado las reformas judiciales y electorales; también ha eliminado el llamado “equilibrio” de poderes, poniendo al servicio del Ejecutivo los Órganos Legislativo y Judicial y el resto de instituciones estatales (Fiscalía General de la República, Corte de Cuentas y otras); viola la Constitución y leyes, monopoliza al TSE y hace trampas electorales; mantiene la impunidad del régimen y de funcionarios públicos; multiplica la corrupción, etc. Esa realidad expresa la “polarización social” resultado del neoliberalismo que los Acuerdos de Paz se proponían disipar.

El inventario de organizaciones sociales vigentes actualmente en el país puede resumirse así:

a. Federación Sindical Salvadoreña;

b. Bloque Social por la Democracia (5 agrupamientos nacionales);

c. Movimiento Popular de Resistencia 12 de Octubre (MPR-12) (7 agrupamientos nacionales);

d. Coordinadora Nacional Agropecuaria (18 organizaciones);

e. Foro para la Defensa de la Constitución (36 organizaciones);

f. Movimiento Nacional de Vendedores de CD/DVD y Otros Productos de Marca;

g. Alianza Social por el Cambio;

h. Coordinadora Nacional de Salud (8 organizaciones);

i. otras organizaciones relacionadas con la salud (8 organizaciones);

j. Mesa Nacional contra la Minería Metálica (7 organizaciones);

k. Foro Nacional por la Sustentabilidad y el Derecho al Acceso al Agua (40 organizaciones);

l. Red para la Niñez y la Adolescencia (13 organizaciones);

m. organizaciones por la defensa de los derechos de la mujer (9 organizaciones);

n. red de organizaciones de derechos humanos y aspectos jurídicos (8
organizaciones);

o. red de organizaciones sobre educación (2 asociaciones);

p. red de organizaciones de apoyo a micro y pequeña empresa (3 organizaciones);

q. Concertación por la Paz, Dignidad y Justicia Social (26 organizaciones);

r. organizaciones para la protección contra desastres naturales (2 organizaciones);

s. organizaciones de estudiantes y jóvenes (7 organizaciones);

t. organizaciones de pensionados públicos (2 organizaciones);

u. organizaciones sobre desarrollo local (5 organizaciones);

v. organizaciones por la defensa de intereses y derechos de los maestros (2 organizaciones);

w. organizaciones por la defensa del medio ambiente (2 organizaciones);

x. organizaciones comunales, urbanas y de vivienda (6 organizaciones);

y. otras organizaciones e instituciones a favor de los pobres (incluye ONGs, fundaciones, asociaciones, etc.).

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