domingo, julio 30, 2006

30 de Julio: 31 años después

Recuerdos de la masacre estudiantil del 30 de julio de 1975: 31 años después

Roselia Núñez

Hace 31 años, un 25 de julio de 1975, las fuerzas militares del entonces presidente Arturo Armando Molina, intervienen el Centro Universitario de Occidente de la Universidad de El Salvador, para evitar la realización de un show bufo, que los estudiantes desarrollaban cada 26 de julio, en vísperas de las fiestas patronales de Santa Ana y en el cual, éstos ridiculizaban al gobierno.

La intervención evita que los estudiantes salgan el 26 de julio de ese año. En protesta, el 30 de 1975, los estudiantes del Campus Central organizan una manifestación que parte del estacionamiento de la Facultad de Humanidades. A esta se unen estudiantes del Instituto General Francisco Menéndez (INFRAMEN).


Los estudiantes que marchaban de forma pacífica, fueron reprimidos en las inmediaciones del puente a dos niveles, sobre la calle mártires 30 de julio, a inmediaciones del Seguro Social. Se estima que más de 20 estudiantes fueron asesinados y cientos resultaron heridos, algunos para escapar de la balas, se tiraron sobre el puente y se fracturaron las piernas.

Testimonio de Licenciada Mirna Perla

La comunidad universitaria salió a la calle por la 25 Avenida Norte a decirle al régimen del país, que la Universidad de El Salvador estaba unida a través del Frente Universitario de Estudiantes Revolucionarios Salvador Allende (FUERSA), la Unidad Revolucionaria 19 de julio (UR-19), el Frente de Acción Universitaria (FAU) y toda la comunidad universitaria. Estudiantes, docentes y trabajadores marchamos por las calles de San Salvador para decirle al Coronel Arturo Armando Molina que el estudiante universitario estaba defendiendo el derecho que la constitución ha consagrado para el pueblo salvadoreño, la educación superior.

A pesar que el General Carlos Humberto Romero, Ministro de Defensa nos había advertido a través de la radio, la televisión y con papeletas tiradas de un avión, que la universidad se atenía a las últimas consecuencias.

La decisión de salir

Fueron momentos difíciles discutimos mucho los estudiantes revolucionarios en aquel momento si salíamos, si aceptábamos que la dictadura pusiera una mordaza a la Minerva pero dijimos no, y dijimos vamos a desafiar al régimen porque tenemos una gran responsabilidad con nuestros antepasados. Desde hace 500 años los pipiles defendieron estas tierras y no podíamos quedarnos en el recinto universitario, mientras la bota militar había invadido nuestro Campus Universitario y por eso salimos, salimos con mucha alegría, con muchas pancartas, con muchos cantos y sobre todo con la razón de nuestra parte.

Llegaron las tanquetas

Cuando estábamos a la altura del Externado San José empezamos a ver las tanquetas que venían y los aviones que nos sobrevolaban en ese momento y decidimos cambiar de rumbo nuestra marcha que se dirigía hacia el parque Cuscatlán y que luego partiría hacia el Parque Libertad donde íbamos a realizar un mitin de protesta.

Pero, cuando doblamos a la altura del paso a dos niveles, los antimotines de la Policía y Guardia Nacional con cascos y gases lacrimógenos y disparando sus fusiles, empezaron ametrallar a las personas que encabezaban la marcha. Nosotros creímos que había que retroceder pero en ese momento nos cortaron el paso (al inicio del paso a dos niveles) las tanquetas que venían a aplastar a los estudiantes universitarios, pues muchos compañeros cayeron.

Las víctimas

Ustedes han visto algunas de sus fotos y algunos de sus nombres, esas personas nunca han sido encontradas están en calidad de desaparecidos aunque sabemos que por ejemplo Carlos Fonseca iba muerto cuando se lo llevaron, porque después de que atacaron la marcha nos tiraron gases lacrimógenos y tiraron las tanquetas encima de todas las personas que estábamos ahí reunidas.

Vinieron con ambulancias a recoger los cadáveres y heridos, después pasaron tirando agua con jabón para borrar las huellas de los asesinos. Esa noche esta universidad estaba llena de estudiantes.

Las consecuencias

Yo me tiré del paso a dos niveles, me fracturé la rodilla izquierda y los compañeros me llevaron al Hospital Rosales de donde me sacaron a las 11 de la noche. Ahí estaban los policías buscando los heridos de la marcha, los compañeros de Medicina en ese momento muy valientemente nos ayudaron, nos sacaron y expusieron sus vidas para podernos salvar a nosotros. Todo el pueblo salvadoreño sufrió esa afrenta como propia aunque los medios de comunicación quisieron callar toda esa masacre unos compañeros se fueron al Parque Libertad como lo habíamos planificado y lograron comunicarse a través de un radio aficionado para lanzar la noticia a través de toda Centroamérica y la voz del estudiante en aquel momento no se pudo callar, en este momento menos se puede callar tenemos que defenderla.

(La Licenciada Perla, brindó este testimonio en la UES, durante una vigilia en conmemoración a los mártires del 30 de julio).

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