martes, abril 03, 2007

Gracias María Julia, descansa en paz, porque tus obras te acompañan

Redacción Diario Co Latino

«Ella es la primera mujer que forma parte de la historia de la Iglesia arquidiocesana, sepultada en esta cripta», dijo Monseñor Gregorio Rosa Chávez, al iniciar las exequias de la Directora de Tutela Legal del Arzobispado, María Julia Hernández, en la cripta de Catedral, donde descansa Monseñor Oscar Arnulfo Romero Y Monseñor Arturo Rivera y Damas, prelados con los que trabajó María Julia en el Arzobispado de San Salvador.

Los restos mortales descansan desde este lunes por la tarde, en la Cripta de Catedral Metropolitana, acto que estuvo lleno de solemnidad y muestras de amor de su familia, Iglesia Católica y la sociedad civil, a quien representó siempre, en la búsqueda de la verdad y la justicia.


Monseñor Gregorio Rosa Chávez a cargo la homilía señaló el comportamiento paradigmático de María Julia y su incansable compromiso por los desprotegidos de la justicia y la verdad.

«Mucha gente la ha llorado… nosotros nos sentimos huérfanos, pero ahora, debemos retomar la antorcha que ella tomó con tanta gallardía y generosidad y ahora, aquí en este santo lugar (cripta), esperamos su resurrección junto a Monseñor Romero y Monseñor Rivera , pastores a los que sirvió con inquebrantable fidelidad», dijo.
Sobre su vida, el prelado católico sostuvo que la entrega voluntaria y completa de la directora de Tutela Legal, era sólo comparable al llamado que marcó la vida de los santos.

«Como cristianos debemos comprometernos en el mismo servicio, dispersos entre nuestros hermanos y hermanas (...) incluso situaciones humanas más adversas, eso fue lo que caracterizó la vida de María Julia, una mujer de fe y de iglesia. Desde su lugar entregó su vida a ese ministerio de la defensa de la dignidad humana, y para muchos la vehemencia de ese compromiso es desconcertante y ejemplar», predicó.

Señalando además, su invaluable entrega llegando a renunciar a formar una familia, para darla a los pobres: «Ella fue como María de Betania, que enjugó su cabellera a los pies de Jesús, ella lo hizo en el Jesús presente en los pobres a quienes ella buscó como buena samaritana, ante el Cristo hambriento de verdad y justicia, a quien se violaba los más elementales derechos humanos en un país donde la paz no se vislumbra en el horizonte», agregó.

Las ofrendas de la misa marcaron la vida de entrega de María Julia Hernández en las comunidades: pobladores del Bajo Lempa, El Mozote y La Quesera presentaron unas flores de mezcal que es la flor de esa zonas; el proceso judicial de la Masacre de El Mozote como su incansable lucha por la justicia para los pobres; El Estatuto de Roma como la iniciativa de buscar justicia internacional para buscar justicia de las víctimas y una fotografía de ella, de la organización Pro Monumento Histórico, como fiel contribuyente a enriquecer la memoria histórica del país, para que no se repita ese capítulo de dolor que aun mantiene dividida a la sociedad salvadoreña.

Las expresiones de pesar se hicieron sentir entre diversos actores de la vida política y social del país. Para la Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, Beatrice de Carrillo la pérdida de María Julia Hernández, deja un «enorme vacío».

«Expreso mi solidaridad con la familia, la arquidiócesis donde trabajó, y al pueblo salvadoreño que ha perdido a una gran mujer comprometida con los derechos humanos de todos los salvadoreños. Esperamos que su muerte marque un inicio para seguir con su estandarte y mantener su obra», señaló. La alcaldesa de San Salvador, Violeta Menjívar, consideró: «María Julia es una mujer irrepetible, es el símbolo del verdadero cristiano, su ejemplo debe ser retomado y exigir la defensa de la justicia».

Por su parte, Florentín Meléndez presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), consideró que la vida de la Directora de Tutela Legal, estuvo ligada siempre A la sed por saber la verdad y establecer la justicia para los más pobres, aquellos que nunca podrían obtenerla por sus propios medios, por eso su entrega es muy significativa, en la historia de el país, dijo.

Mientras, el director de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador, Miguel Montenegro, argumentó que « la semilla que sembró aquí María Julia fue el valor, para luchar contra la impunidad y como cristiana siempre estuvo al lado de los pobres. Nosotros como organizaciones sociales debemos seguir luchando por la prevalencia de los derechos humanos, como muestra de respeto a su memoria», concluyó.

El acto ecuménico terminó con una serenata de mariachis que interpretaron a su memoria las canciones que ella siempre disfruto en vida y pidió que las tocaran el día de su entierro.

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