martes, marzo 06, 2007

La salvacion en ocho días

Bush el Mesías, gira de ocho días por cinco países eliminará pobreza en el Hemisferio

Por:Pastor Valle-Garay
Senior Scholar, Universidad de York

Toronto, Ontario - Quizás me precipité un poco al comparar la gira del Presidente de los Estados Unidos por la América latina con el desfile del rey desnudo en el cuento El nuevo traje del Emperador del danés Hans Christian Andersen. Me equivoqué de plano. Mea culpa. Mea culpa. Mea grandísima culpa.

George W. Bush no se paseará en pelota durante la visita de ocho días a cinco países del Hemisferio. Lleva consigo un plan magistral. Prácticamente milagroso. Lo anunció el 5 de marzo en un discurso ante la Cámara de Comercio Hispana de los Estados Unidos.


George se plantea eliminar la pobreza, la ignorancia y las enfermedades que azotan al Hemisferio. Así nomás. De un solo golpe. Noble causa. Palabras mayores. Es más. Coinciden con la celebración de la Semana Santa. En otras palabras, el anuncio equivale a un acto de fe. De mérito prácticamente sagrado al pronunciarlas un fanático fundamentalista cristiano cuya trayectoria gubernamental le acredita una plétora de triunfos y cuya palabra es oro en Washington. Dinero en el banco, dirán algunos. ¿Será posible? Habrá que revisar su hoja de trabajo presidencial.

Según la Biblia Dios creó el mundo en siete días. Menuda tarea. Pero no tan grandiosa como el desafío de George. En los días del Creador el mundo era más sencillo. Menos poblado. Menos complicado. En la era de George la cosa cambia. Millones de indigentes que alimentar. Guerras por concluir. Infieles que exterminar. Gasolina por las nubes. Y esto solo en los Estados Unidos. En nuestra América, la situación es más complicada. Los reto más profundos. Pero no hay que temer. Estamos hablando de George, el hombre más poderoso del mundo después de Bill Gates. Lo que al Creador le llevó siete días y a Bill muchos años de investigación, George lo hará en ocho. ¡Fenomenal! Necesita el día extra por las horas de vuelo de un país a otro.

Sin duda echará a rodar el plan. En cuanto a los pormenores y la ejecución …¡detalles! ¡Qué los resuelvan los anfitriones de la gira! Así trabaja George. Así se desenvuelven los grandes pensadores.

¿Acaso no nos prometió a raíz de los hechos del 11 de septiembre que Osama Bin Laden tenía los días contados? ¿Quién ha visto a Osama desde entonces? ¿Más pruebas? El 2 de mayo del 2003 el presidente aterrizó en la cubierta del buque de guerra USS Abraham Lincoln. Mientras las cámaras de televisión enfocaban una gigantesca manta de fondo que decía “Misión Cumplida,” Bush proclamó el fin de la guerra en Iraq. Así no más. Facilito.

El 29 de agosto del 2005 el huracán Katrina dejó en ruinas a Nueva Orleáns y a otras ciudades del sur de los Estados Unidos. George se comprometió a la reconstrucción. Un año y medio después del desastre decenas de miles de personas subsisten en condiciones tan infrahumanas como las que abundan en cualquiera de los países subdesarrollados que George visitará esta semana. Según George sus intenciones fueron buenas. Pero delegó responsabilidades y la burocracia no cumplió. En muchísimos casos, explotaron a las víctimas. El emperador se hace el sordo, el ciego y el mudo mientras su gente sufre.

Algo similar ocurrió en Miami. Hace seis meses, al someterse el Presidente Fidel Castro a una delicada operación, Bush le agilizó el desembolso de US $80 millones de dólares a la Comisión de Ayuda para una Cuba Libre, un grupúsculo de pobrecitos mejor conocido como la Mafia de Miami. La multimillonaria suma estaba destinada a asistir en la transición política de Cuba ante el inminente fallecimiento del Presidente Castro. La transición ocurrió. En Cuba. De manera ordenada y democrática. El Presidente Castro se recuperó. Los 80 millones no se recuperaron.

Seguirían la misma suerte de otros US $500 millones de dólares que Bush desembolsó para mantener a flote la fracasada Radio TV Martí, una emisora anticastrista que inútilmente berrea democracia en Cuba desde Miami. No hay tales propósitos. A fines del año pasado se descubrió un gigantesco escándalo, investigado ahora por el Departamento de Justicia y por el Congreso estadounidense. Los dirigentes de la radio de marras se embolsaron la plata volviéndose millonarios prácticamente de la noche a la mañana. Algunos han caído presos. Otros asesoran a Bush en su gira por el Hemisferio.

La letanía de obras de caridad y de triunfos de Bush es legendaria. Si el aspirante a emperador aparenta que luce ropa invisible es pura pantalla. El presidente y sus asesores, más que nadie, disfrutan de los beneficios. Bush no viaja a la América latina con las manos vacías. En mente lleva traje nuevo, bolsas cargadas y los intereses del Banco Mundial y del Fondo Internacional de Desarrollo cuyas usureras inversiones en el Hemisferio han decaído con la llegada de Hugo Chávez al poder y su generos, incondicionada ayuda a los países de América. Bush intenta desarraigar a Chávez y cambiar la ecuación. Dios habrá creado el mundo en siete días. Bush intenta cambiarlo a su imagen y semejanza en ocho. No lo logrará.

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