sábado, diciembre 16, 2006

El Salvador, niñez y promesas acumuladas

Odalys Troya Flores

Redacción Central, 15 dic (PL) Mientras la vida continúa su indetenible curso, las promesas hechas a los niños salvadoreños pasan a formar parte de sus colecciones de cuentos de fantasía, en especial las que no se cumplen.

Al menos así ocurre con los que pueden coleccionar cuentos, porque para unos 220 mil niños de ese país centroamericano que hoy realizan cualquier labor remunerada para subsistir, probablemente hasta soñar les esté vedado.


Así es que las promesas para ellos, se pierden como se han perdido por décadas en la cotidianidad.

Desde hace mucho tiempo los problemas de la niñez en esta nación no acaban de resolverse. El Gobierno, organizaciones humanitarias e internacionales presentan proyectos, incluso los ponen en práctica, pero la vida sigue igual.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la población infantil trabajadora sobrepasa los 220 mil niños.

Diferentes estudios advierten que unos 18 mil, del total de menores empleados, se encuentran en las peores formas de trabajo infantil, como la explotación sexual comercial, los recogedores de basuras, la cosecha y corta de café y caña de azúcar.

El convenio 182 sobre las peores formas de trabajo infantil, ratificado por El Salvador en 1999 con la OIT, establece entre otras, la prostitución y el trabajo que, por su naturaleza o condiciones en que se realiza, dañan la salud, la seguridad o la moralidad de los infantes.

Las citadas cifras concuerdan con la tasa bruta de matrícula para los menores que es de cerca del 50 por ciento aproximadamente.

Todo ello significa que el Estado salvadoreño no ha aplicado plenamente los contenidos y mandatos derivados de la Convención sobre los Derechos del Niño, en materia de educación.

Y es que la falta de empleo digno para los padres, conlleva a la niñez a trabajar y a dejar de disfrutar sus derechos básicos a la educación, el juego y la salud.

Por otra parte, estos menores son los más vulnerables a la violencia que vive el país y que es calificada de escalofriante, por las altas cifras de homicidios que crecen por años.

De acuerdo con el Instituto de Medicina Legal, durante los primeros seis meses del 2006, el tercer grupo más sensible a la criminalidad que vive el país, tenía edades entre 15 y 19 años de edad.

La Organización no Gubernamental INTERVIDA, asegura que un 79 por ciento de la niñez es víctima de maltrato físico y un 67 por ciento de maltrato psicológico.

La UNICEF detalla que la violencia entre los adolescentes es un problema constante y creciente y no existen mecanismos efectivos actualmente para luchar contra ella.

Por estos días, el Ministerio de Trabajo de El Salvador, aseguró que durante los próximos tres años invertirá más de un millón de dólares en programas y proyectos para la erradicación de las peores formas de trabajo infantil.

Según el titular de esa cartera, José Roberto Espinal, a partir del 2007 se ejecutará la segunda fase del programa de Duración Determinada, implementado desde el 2000 en el país.

Espinal afirma que en su primera fase se invirtieron ocho millones de dólares y se logró rescatar de las peores formas de trabajo infantil a 48 mil menores de edad.

A pesar del "esfuerzo" gubernamental, aún en las plantaciones, los mercados urbanos, las coheterías, y la costa se enseñorea el trabajo infantil.

Pese al elevado número de población joven (53 por ciento de la población total), el Estado no orienta las políticas necesarias a este sector afectado directamente por la grave situación económica y violencia social.

Es que entre los factores que explican la violación permanente de los derechos del niño está la pobreza, problema que resulta especialmente grave sobre todo cuando su eliminación sólo está en promesas.

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