jueves, enero 18, 2007

Antes y Después de los Acuerdos de Paz

FRENTE FARABUNDO MARTI PARA LA LIBERACIÓN NACIONAL—LOS ANGELES


Quince años se cumplen de un acontecimiento de mucha trascendencia en el duro vivir del pueblo salvadoreño. 16 de enero de 1992 es la fecha determinante para evaluar el antes y el despues de los años de un cruento conflicto que duró poco más de una década en la que se enfrentaron dos ejércitos: uno gubernamental (o regular) y uno popular. Un ejército formado por una inmensa estructura a nivel nacional y otro cuya estructura, comparativamente, era mucho menor tanto en número de tropas como en calidad de armamento.


Etapa traumática para el pueblo salvadoreño que dio inicio en 1980, en la que los dos ejércitos tenían objetivos y estrategias bien definidos: Uno, entrenado para defender el sistema oligárquico, el de los acaudalados, los que desde siglos atrás mantuvieron un esquema de explotación y represión; y el otro, respondía a la lucha por lograr la concreción del ejercicio democrático y con la meta de superar el esquema represivo que se había implantado para eliminar toda acción opositora que exigía también mejores condiciones de vida para el pueblo. Fue la máxima expresión de lucha ante el cierre de toda posibilidad de lucha política y, sobre todo, un mecanismo de defensa de la vida de los actores de la lucha social. Esa es la lucha contemporánea, la más reciente batalla, tomando en cuenta que varias generaciones del pueblo salvadoreño han luchado y han sido reprimidos en distintas épocas, por décadas y siglos.

Después de la masacre cometida en 1932 por el régimen de Maximiliano Hernández Martínez, ubicamos el inicio de otra época sobresaliente en cuanto a acciones represivas; esta llega con la década de los años sesentas del siglo XX. Es entonces que las formas más grotescas e inhumanas de callar las voces opositoras volvieron a ser aplicadas, tales son los múltiples casos de exilio, encarcelamiento y la tortura física y emocional. Al acercarse la decada de 1970 ya no era suficiente con exiliar, encarcelar y torturar a los que se atrevían a darle continuidad a la lucha por lograr los cambios sociales en El Salvador. Gente de las letras, como Roque Dalton, líderes sindicales y líderes políticos, como Schafik Jorge Handal, en ese tiempo contaban ya con una experiencia considerable al haber dejado por la fuerza el suelo patrio y también el haber estado presos en varias ocasiones; y el haber sido presos politicos significa, sin duda, el haber estado sometidos a las crueles torturas.

Ante la efervescencia y aumento de la lucha social, el gobierno pecenista de Fidel Sánchez Hernández funda, poco antes de 1970 la vilmente célebre Organización Democrática Nacionalista (ORDEN). Es entonces que la oligarquía, a través del Partido de Conciliación Nacional (PCN) y de la ORDEN, ejecuta acciones represivas a nivel nacional contra todo lo relacionado a la oposición, a campesinos y gentes de la ciudad, y con enfoque directo al gremio magisterial por la fuerza política que representaba la Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños (ANDES 21 de Junio), que entre sus principales consignas de lucha exigia mejoras salariales y el respeto a la estabilidad laboral.

En esa época los sueldos de los profesores oscilaban entre $ 76.00 y $ 84.00 mensuales (equivalentes a 190 y 210 colones) sin tomar en cuenta los descuentos. Esta situación obligaba a muchos profesores a que después del año lectivo se fueran a buscar unos colones extras a las “cortas” de café o de algodón para paliar su subsistencia; y es que el sistema educativo oligárquico había diseñado el año lectivo de tal manera que tanto los maestros y los alumnos se vieran obligados a unirse a los padres de familia en esas faenas de recolección del grano de oro y del oro blanco (como en esos tiempos se les llamaba al café y al algodón, respectivamente).

Un punto de honor en la lucha de Andes 21 de Junio fue el haber logrado que se eliminara el esquema oprobioso y abusivo de nombramientos (adjudicación de plazas), en el que el sexo femenino era el más afectado. Hasta ese tiempo, la concesión de plazas (empleos) a profesores y profesoras facilitaba la prepotencia y abusos. Fue asi como muchas profesoras debieron acceder a las inescrupulosas propuestas (o chantajes) no sólo de los delegados escolares sino de alcaldes municipales, comandantes locales y los jefes de puestos de la Guardia Nacional, que también tenían la potestad de otorgar nombramientos a los docentes. (Los Delegados Escolares eran funcionarios del Ministerio de Educación destacados en cabeceras departamentales y en otras ciudades importantes. Los Comandantes Locales eran los jefes de brigadas y destacamentos militares; en las poblaciones pequeñas esos cargos eran ejercidos por sargentos , y eran estos quienes organizaban las patrullas cantonales cuyas principales misiones eran informar, o sea ser “orejas” y efectuar los reclutamientos forzados entre los jóvenes del ámbito rural para ser integrados al servicio militar obligatorio).

Tanto la situación precaria de la población como los asesinatos de los líderes políticos, sindicales, magisteriales y personas civiles; es decir, el generar un ambiente de terror y el cierre de los espacios para el ejercicio democrático, crearon las condiciones para que en El Salvador se diera ese cruento período que abarca desde 1980 hasta 1992.

Sin duda que los Acuerdos de Paz hicieron posible que varios aspectos se vieran superados; principalmente el esquema de inseguridad de los llamados cuerpos de seguridad desapareció. Pero aun existe una considerable cantidad de aspectos que deben ser solventados. Algunas condiciones que fueron determinantes para llegar al conflicto bélico siguen siendo las mismas, como el caso de la extrema pobreza de un amplio sector, también los pésimos salarios, y luego la aplicación de las crueles políticas neoliberales y el ánimo deliberado para generar terror, sumados a la corrupción generalizada y ampliada por el gobierno arenero, así como el irrespeto a todas las leyes de la república sólo conducen a percibir un lamentable retroceso y a comprender que todas esas celebraciones que Elías Antonio Saca y la derecha salvadoreña han montado tanto en El Salvador como en España y Nueva York, no son más que una muestra de cinismo y una burla a los acuerdos y al pueblo. Sólo puede entenderse como la actitud desesperada que se refleja en una amplia e inmoral campaña publicitaria que erosiona constantemente al erario que perjudica de manera considerable aspectos tan urgentes como la atención a la salud de toda esa gente que no tiene acceso a una adecuada atención médico-hospitalaria.

No puede, entonces, el pueblo salvadoreño celebrar plena y satisfactoriamente. Celebraremos plenamente cuando se hayan cumplido los Acuerdos de Paz y se superen las actuales condiciones miserables que está soportando la población. Celebraremos cuando se concrete ese otro aspecto no menos importante que también es parte de los acuerdos, como es la alternabilidad del poder. Y esto sólo puede lograrse cerrando filas el FMLN junto al pueblo para que en marzo de 2009 se garantice el triunfo para llegar al Organo Ejecutivo y desde allí impulsar el cumplimiento de los acuerdos y aplicar los cambios que el país necesita.



Comisión de Comunicaciones
FMLN-Los Angeles.

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