jueves, noviembre 15, 2007

La Prensa Gráfica se negó a publicar aclaración del FMLN

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LPG niega libertad de expresión.

El Secretario de Comunicaciones y dirigente del FMLN, Sigfrido Reyes, respondió a un artículo de opinión, escrito por Rafael Castellanos y publicado en el periódico La Prensa Gráfica, en el cual se lanzan críticas y se cuestiona a su partido político. El matutino negó el Derecho de Respuesta, consignado en el art. 6 de la Constitución de la República, y respondió literalmente: "Si quiere publicarlo, pague".

A continuación el artículo que La Prensa Gráfica se negó a publicar.

El FMLN aclara lo que los empresarios deben saber

Por Sigfrido Reyes*

Con atención he leído el artículo de opinión publicado por Rafael Castellanos, el 30 de octubre pasado, bajo el título "Lo que el FMLN debe aclarar". Dado que el FMLN es el partido del pueblo salvadoreño, con una profunda vocación de diálogo, sin temor al debate de ideas, con gusto respondo, y retomo algunas de sus inquietudes.


Pide que definamos el sistema económico que ofrecemos implantar. Antes de responder a su petición, agradezco el hecho que tome casi como un hecho nuestra victoria. Diversos estudios de opinión independientes así lo sostienen, y viniendo de su persona, como vocero de un grupo económico de mucho peso en el país, es una buena noticia.

¿Qué tipo de sistema económico? Se pregunta. El FMLN cree profundamente en un sistema económico basado en los principios establecidos en la Constitución de El Salvador, que asigna roles importantes a la iniciativa privada y al Estado. Vemos un rol crucial para el mercado, pero no lo divinizamos, pues hacerlo va contra toda lógica económica y humana El señor Castellanos, presumo, habrá estudiado la ciencia económica, sobre todo a autores modernos como Joseph Stiglitz, Premio Nóbel de Economía 2001, que señala las grandes fallas del mercado, como la información asimétrica, los monopolios y el desempleo, que tienen que ser corregidos desde la política, es decir, desde el Estado. Los países que hoy son desarrollados, y los que están en vías de serlo, no han tenido reparos en corregir o atenuar estas anomalías en los mercados, y a partir de ello han generado economías dinámicas y competitivas.

En el FMLN creemos en el crecimiento con equidad, en un comercio justo para todos, en la defensa de los derechos de los consumidores, en el respeto a los grandes, medianos y pequeños actores económicos, y en una distribución más justa del ingreso nacional, en el mejor sentido de la Doctrina Social de la Iglesia. Propugnamos por un esquema parejo y equitativo de libre competencia y cuestionamos los monopolios, por ineficientes económicamente y gravosos para la sociedad en su conjunto. Esa ha sido siempre nuestra posición, el resto son mitos y fantasmas creados por algunos miembros de la derecha más extremista para desprestigiar a nuestro partido, en especial en momentos electorales.

Todos los temores que expresa el señor Castellanos en su artículo son el resultado de campañas infundadas contra el FMLN, originadas en los escritorios de los propagandistas del partido oficial, que está dando una desesperada batalla para impedir la alternancia, esencia de un sistema democrático. En todos nuestros documentos partidarios, en nuestras ofertas electorales, los Estatutos del partido y la doctrina que da sustento a nuestro pensamiento, es explícita nuestra vocación democrática y nuestro compromiso por un sistema de libre empresa, donde todos los actores respeten las leyes y compitan en base a capacidades, creatividad e innovación, y no basados en las ventajas que les brinda una ilegítima red de protección y oportunidades, derivadas de compadrazgos y favores políticos.

¿Qué si va a cambiar el sistema económico? En realidad lo que debemos superar es este perverso modelo económico impulsado desde hace 18 años, que pone a los intereses de un reducido grupo económico, por encima de los intereses y necesidades de más de 5 millones de salvadoreños que aún vivimos en El Salvador. Unos 3 millones ya se fueron, y continúan marchándose, varios cientos cada día, pues el sistema que aparentemente defiende el Señor Castellanos les negó un empleo, seguridad y una vida digna. Claro que se tiene que superar este modelo fracasado, e instaurar el sistema económico que prescribe nuestra Constitución, que coloca al ser humano en el centro de la actividad del Estado y del mercado. Definitivamente, las cosas no pueden seguir igual. Desde que el partido ARENA llegó al Gobierno hasta nuestros días, un exclusivo, y excluyente, grupo de grandes empresarios, patrocinadores de esa formación política, han hecho fiesta y derroche de los dineros de los salvadoreños. Secuestraron el Estado, prosperaron en base a un sistema de privilegios, amasaron jugosas fortunas gracias a licitaciones y otros negocios diseñados a su medida. Han aprobado leyes para su beneficio y lo siguen haciendo. Se oponen a medidas fiscales que distribuyan de mejor manera la carga tributaria entre los contribuyentes. Esa carga es ahora soportada por los trabajadores y una parte del empresariado que no forman parte del club de favorecidos del modelo arenero. Es muy corto aquí el espacio para dar ejemplos, pero son abundantes.

Los verdaderos empresarios deben saber que el FMLN nunca ha estado en su contra. Al contrario, nuestro programa económico les beneficiará, en el sentido que se establezcan reglas económicas claras para todos, competitivas y justas. Se garantizará la seguridad jurídica de sus inversiones, fortaleciendo el Estado de Derecho y la independencia de poderes. Se pondrán en práctica nuevas políticas de seguridad ciudadana, para brindar una real protección a la vida y bienes de empresarios y trabajadores. Empresarios salvadoreños son muchos y no unos cuantos apellidos que ven al país como su hacienda privada. Hay buenos, excelentes empresarios, dentro y fuera del país. Empresarios con un verdadero sentido de responsabilidad social. Empresarios que se niegan a pagar mordidas a burócratas para así conseguir contratos y permisos gubernamentales. Empresarios que pagan sus impuestos religiosamente, respetan las leyes laborales, trasladan el IVA al Fisco y contribuyen escrupulosamente con los pagos de la seguridad social para sus empleados y trabajadores. Pero hay también los malos, que, aunque son una minoría, se lucran de la sociedad de manera desproporcionada, encontrando atajos para evadir o apropiarse de los impuestos y practicar el contrabando. ¿Recuerda el discurso del Embajador Barclay hace un año, Señor Castellanos? Son los mismos que utilizan sus influencias en la política para beneficiarse de las compras y proyectos del Gobierno, o para impedir que otros empresarios, más competitivos y modernos, les hagan la competencia. El Señor Castellanos, como diestro conocedor del mundo de los negocios en El Salvador, sabe a qué me refiero. Afortunadamente para el país, esos malos empresarios son pocos. A los empresarios de verdad el FMLN los estimulará a participar más activamente en el juego económico, ya no sobre la base de privilegios, sino con la honestidad como bandera. Son esos empresarios los que recibirán todo el apoyo gubernamental para fomentar la creación de empleos y robustecer nuestra precaria economía.

El señor Castellanos pide también que le aclaremos cuál será nuestro gabinete. Sus interrogantes también nos alegran, porque subliminalmente acepta que estamos a las puertas del cambio y ya quiere saber nombres. Disfraza su ansiedad poniendo en duda la capacidad de futuros ministros y cuadros conductores, sin antes conocerlos. De paso habría que comentar que desde hace rato la gente honesta y capaz se fue del presente gobierno, con alguna contada excepción. Por otra parte, se sorprendería el señor Castellanos si conociera la inmensa reserva intelectual, profesional y técnica que existe en el FMLN y la amplia experiencia acumulada en la gestión de asuntos públicos. Sino debería de preguntarse porqué los flamantes ministros y tecnócratas de los gabinetes areneros le huyen a las interpelaciones parlamentarias o al debate público con nuestros funcionarios de elección popular. Pero más grande sorpresa se llevará el Señor Castellanos cuando encuentre en nuestro gabinete a antiguos compañero/as de estudios suyos, a alumno/as brillantes de la institución superior que él representa o a clientes clase A del Banco para el cual ha trabajado. Muchos posiblemente no serán afiliados a nuestro partido, pero serán parte de este gran proyecto de transformaciones positivas para el país. Su honradez, capacidad y vocación de servicio serán credenciales suficientes para formar parte del nuevo Gobierno ¿Cómo podrá entonces desprestigiarlos, señor Castellanos? Tendrá que recurrir a otros fantasmas.

* El autor es Diputado y Secretario de Comunicaciones del FMLN. Entre otros títulos académicos, es graduado de la Maestría en Gestión de Políticas Económicas de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

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