jueves, febrero 05, 2009

Las elecciones en El Salvador, precedente de una tensa contienda presidencial

Jena Andrews, CISPES | 4 de febrero de 2009

Versión original: El Salvador Elections Set Stage for Tense Presidential Race
Traducción por: María Soledad Cervantes Ramírez

Programa de las Américas
www.ircamericas.org

El pasado 18 de enero, los votantes salvadoreños acudieron a las urnas para elegir a los alcaldes de los 262 municipios del país y a 84 diputados para la Asamblea Legislativa nacional. Al finalizar una tensa jornada electoral, llena de disputas locales y alegatos de irregularidades y fraude, el izquierdista Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) celebró su triunfo pese a haber perdido la ciudad capital a manos del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

Está listo el escenario para las elecciones presidenciales del próximo 15 de marzo, una contienda feroz entre Mauricio Funes del FMLN, en otro tiempo un periodista independiente, y Rodrigo Ávila del partido ARENA, antiguo magnate de la seguridad privada y hoy director de la fuerza policíaca nacional (PNC—Policía Nacional Civil).

Al irse recibiendo los resultados preliminares de las elecciones municipales y legislativas, el FMLN se declaró la fuerza política más recia del país: ganó el mayor bloque de diputados a la Asamblea Legislativa, con 3 diputados más para un total de 35. Entretanto, ARENA perdió dos escaños y tendrá 32 diputados para el período legislativo 2009-2012.

De acuerdo con los resultados oficiales que divulgó el Tribunal Supremo Electoral de El Salvador (TSE), el FMLN ganó el 42.6% del voto nacional para los diputados, lo que lo convierte en el partido más popular en El Salvador por 4 puntos porcentuales, o alrededor de 90,000 votos por encima del ARENA. Esto consolida las continuas ganancias del FMLN de posiciones legislativas desde 1994, cuando el FMLN entró por primera vez a la política electoral transformándose luego de dejar de ser grupo guerrillero en virtud de los acuerdos de paz de 1992. Asimismo coloca al partido en camino de obtener la presidencia en marzo próximo.

Por otra parte, ARENA proclamó la victoria de su candidato Norman Quijano como alcalde de la ciudad capital San Salvador. Aunque derrotada, la alcaldesa en funciones y candidata Violeta Menjívar recibió más votos que en 2006. Dirigentes del FMLN creen que la victoria de Quijano se debió parcialmente al traslado de miles de votantes a San Salvador, argumento respaldado por el hecho de que Menjívar llevaba una ventaja significativa en las encuestas de opinión en los días inmediatamente anteriores al voto del 18 de enero.

A pesar de perder San Salvador, el FMLN ganó las alcaldías de casi todas las demás grandes ciudades en las zonas metropolitanas, incluyendo Mejicanos, Apopa y San Marcos. En términos globales, el FMLN aumentó el número de municipios que gobernará en más del 60%, de 59 a 96, lo cual indica el amplio apoyo que goza en todo el país el partido de izquierda tanto en las áreas rurales como urbanas. El FMLN se declaró vencedor en tres de las cuatro siguientes mayores ciudades del país: Soyapango, Santa Tecla y Santa Ana. El triunfo en esta última ciudad es especialmente relevante, ya que el alcalde en funciones y candidato, Orlando Mena del Partido Demócrata Cristiano (PDC), había regido la ciudad durante nueve años.

El FMLN ganó asimismo varios municipios más pequeños que no había dirigido en los últimos años, tales como La Unión, Izalco, Perquín y Zacatecaluca. Las victorias de La Unión y Perquín implican un aumento importante de votos rurales para el FMLN, un objetivo permanente del partido desde su formación.

Perquín e Izalco también son simbólicamente importantes para el partido. El FMLN reclamó a Perquín después de que ARENA la había ganado en 2006. Históricamente Perquín ha sido plaza fuerte del FMLN y fue un punto de concentración de la resistencia durante la guerra civil en El Salvador de 1980 a 1992. Izalco fue el sitio de un levantamiento que condujo a la infame masacre de unos 30,000 campesinos indígenas fieles a quien le dio su nombre al FMLN, Farabundo Martí. El FMLN gobernará Izalco por primera vez, a partir del 1° de mayo, cuando los alcaldes electos tomarán posesión de su cargo.

En la Asamblea Legislativa, el complicado sistema de votación residual de El Salvador probablemente dará una representación desproporcionada al derechista Partido de Conciliación Nacional (PCN). Después del ARENA y el FMLN, el PCN ha conservado su posición como el tercer mayor bloque en la Asamblea con 11 escaños, en tanto que el partido de centro derecha PDC tendrá 5 escaños. El PCN tendría el 13% de los escaños en la Asamblea pese a que recibió solamente el 8.8% del voto legislativo. El partido de centro izquierda Cambio Democrático (CD) tendrá un solo escaño, mientras que el Frente Democrático revolucionario, una ramificación de centro izquierda del FMLN, no ganó ninguno, lo que conforme a la ley salvadoreña tendría que ocasionar la disolución de este último partido.
Inexactitudes en el padrón electoral abren la puerta al fraude

Los informes de observadores nacionales e internacionales el día de las elecciones, revelan la presencia generalizada de irregularidades en todas las casillas electorales. El contexto preelectoral en El Salvador indica que un fraude electoral en gran escala fue puesto en marcha desde mucho antes de la apertura de las casillas. Se han señalado ejemplos de distorsión del sistema electoral, en particular en las acciones de la Asamblea Legislativa y el Tribunal Supremo Electoral respecto al manejo de datos del censo y el padrón electoral.

En septiembre de 2008 la Asamblea emitió la convocatoria oficial del período electoral de 2009 anticipándose a lo programado, unos días antes de que el gobierno promulgara oficialmente los datos del censo de 2007. En consecuencia, el número de escaños legislativos asignados a cada uno de los 14 departamentos (o estados) de El Salvador para todas las elecciones de 2009 se basa en datos del censo de 1998, que subestiman notablemente la población actual de San Salvador y otras ciudades importantes, concediendo así una representación desproporcionada a las áreas rurales más conservadoras cuya población se ha reducido grandemente debido a la emigración. Además de la configuración deficiente de las diputaciones, numerosos informes de votantes desactualizados revelan que en todo el país, difuntos y personas reubicadas continúan registrados como votantes.

Pese a las normas constitucionales y electorales para evitarlo, no todos los partidos políticos han tenido igual acceso al registro actual de ciudadanos naturalizados en que se basa el padrón electoral, o sea las listas de votantes. Al controlar el acceso al registro de ciudadanos, el partido ARENA impide que se compare dicho registro con el padrón electoral, e imposibilita la localización y resolución de inconsistencias entre ambos. El Tribunal Electoral, dominado por la derecha, no atendió este problema antes de las elecciones de 2009 pese a la prominente recomendación hecha por la Organización de Estados Americanos en 2008 de que se resolviera esta obstrucción a la integridad electoral.

Las deficiencias que afectaban el padrón electoral dejaron las elecciones de enero extremadamente vulnerables al fraude cometido por partidos que trajeron gente de Guatemala, Honduras y Nicaragua a votar, o que transportaron votantes de algunos municipios a otras áreas donde la elección era más disputada. La persistencia de nombres de personas fallecidas o emigradas en el padrón electoral permitió que otras votaran utilizando sus identidades y credenciales para votar (llamadas Documentos Únicos de Identificación o DUI) falsificadas. De todas partes se recibieron informes de estas prácticas tanto en los días anteriores como el día mismo de las elecciones.

Representantes del FMLN informaron que seis autobuses llenos de extranjeros fueron detenidos en el departamento de La Unión, y otros tres autobuses fueron detenidos en el departamento de Usulután. Mientras tanto, la Policía Civil Nacional informó que había un autobús con nicaragüenses en el municipio de San Miguel. Observadores recibieron también informes del alojamiento de grandes grupos de gente en edificios gubernamentales en San Salvador, el municipio que ARENA más codiciaba, la noche anterior a las elecciones.

No obstante estos alarmantes incidentes, existe la esperanza de que esfuerzos localizados de activistas de partido defenderán eficazmente la legitimidad del voto este marzo en todo El Salvador. En San Isidro Cabañas, durante la semana anterior a la elección municipal, representantes de los partidos FMLN, PCN, PDC y CD entablaron una demanda ante el Tribunal Electoral alegando que el alcalde y candidato de ARENA estaba distribuyendo credenciales de elector a ciudadanos hondureños que figuraban en el padrón electoral. El día de la elección, representantes de partido del Comité Electoral Municipal barrieron con la oposición del representante de ARENA y acordaron cerrar la votación al medio día dado el flujo evidente de votantes extranjeros. Gracias a la activa respuesta local, los pobladores de San Isidro Cabañas tuvieron otra oportunidad de elección justa en una nueva votación especial el día 25 de enero.

Aunque el FMLN ha instado a encontrar soluciones a los fraudes con el padrón electoral, entre ellas el acceso público al registro ciudadano, el uso de luces ultravioleta en las mesas de las casillas para certificar los DUI, y la "votación residencial", en donde los ciudadanos voten en casillas más pequeñas en sus propios vecindarios, reduciendo así la probabilidad de que voten residentes falsos, sus recomendaciones han sido ignoradas, o bien el TSE las ha desechado.

Ante una elección presidencial en marzo que se basará, otra vez, en listas electorales imprecisas, el FMLN está contando con que la organización de las comunidades de base y la atracción que ejerce su candidato trasciendan la campaña difamatoria basada en el miedo que ARENA ha llevado a cabo durante meses con la complicidad de los principales medios impresos.

Con Rodrigo Ávila detrás de Mauricio Funes por 17 puntos en algunas de las últimas encuestas, ARENA parece resignado a no poder ganar en la primera ronda de la elección presidencial el 15 de marzo. En cambio, su estrategia consistirá en forzar a una votación de desempate evitando que el FMLN gane la mayoría absoluta (50% más un voto) que necesita para ganar en la primera ronda. En una votación de desempate en la segunda ronda, sólo competirían los dos partidos con la mayoría de los votos, lo que daría a ARENA la ventaja de atraer los votos de simpatizantes de los partidos menores de derecha. Si bien el traslado de votantes de un municipio a otro no afecta los resultados de una elección presidencial en toda la nación, se espera que la derecha introduzca de nuevo a extranjeros en las casillas con el fin de evitar que el FMLN gane el voto mayoritario en la primera ronda.

Para prevenir el fraude electoral y mantener la confianza en su campaña, el FMLN dependerá del poder de sus activistas para obtener el voto y defender una elección justa. En los meses anteriores a las elecciones de enero, los recursos limitados del FMLN, que consisten básicamente en la energía de su base de activistas, se dividieron entre hacer campaña en los niveles local y departamental y mantener el impulso de la contienda presidencial. Entre tanto, los recursos monetarios y exposición a los medios de que dispone ARENA, prácticamente ilimitados, contribuyeron a la victoria de Quijano en la capital San Salvador. Con menos de dos meses antes de la elección presidencial, los activistas del FMLN ya están en condiciones de concentrar su total atención en un esfuerzo concertado hacia una victoria presidencial.

Si bien ARENA y la derecha de El Salvador tienen la ganancia simbólica de San Salvador y sus cofres están llenos, las victorias numerosos y de amplio alcance del FMLN en las elecciones del 18 de enero demuestran que en el plano nacional, la mayoría de los electores ven en el FMLN una alternativa esperanzadora a los 20 años de gobierno del partido ARENA. El liderazgo del FMLN está contando con que la participación de las comunidades de base corte de tajo el fraude electoral y les entregue el triunfo presidencial este marzo. Entre sus compromisos de campaña para reducir las disparidades económicas y sociales en El Salvador, el partido ha prometido también resolver las inquietudes acerca del sistema electoral para asegurar así la imparcialidad y la transparencia en elecciones futuras.

Jena Andrews es activista y escritora; vive en El Salvador. Fue observadora de las elecciones municipales y legislativas del 18 de enero en el Salvador como miembro de la Misión de Observación Internacional, junto con casi 100 observadores electorales de 13 países. Jena Andrews es también miembro del CISPES, el Comité de Solidaridad con el Pueblo de El Salvador, y colabora con el Programa de las Américas (www.americaspolicy.org) Para información continua sobre la elección presidencial del 15 de marzo en El Salvador, puede visitar www.cispes.org/.

Para usar este artículo, favor de contactar a americas@ciponline.org. Las opiniones expresadas aqui son del autor y no necesariamente representan las opiniones del Programa de las Américas o el Centro para la Política Internacional.


Recursos

Cobertura de CISPES de las elecciones en El Salvador
www.cispes.org

El referéndum boliviano y una nueva actitud en la Casa Blanca
http://www.ircamericas.org/esp/5833

¿Autonomía o nuevas formas de dominación?
http://www.ircamericas.org/esp/5807

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