domingo, enero 06, 2008

Obsesión Mortal:Hijo de Buttho Nuevo Líder del Partido del Pueblo de Pakistán

Por: Pastor Valle-Garay
Senior Scholar, Universidad de York


Toronto – Apenas tiene 19 años. En la tradición de su madre, Bilawil Bhutto Zardari debería estar en Inglaterra. Asistiendo a la afamada Universidad de Oxford. Codeándose con el jet set internacional. Haciendo las cosas que hacen los jóvenes privilegiados de su país.

La mala suerte de su casta le depara otro derrotero. El Partido Popular de Paquistán (PPP) anunció en conferencia de prensa que el neófito político sería ungido a la dirigencia. Así nomás. Como cuando los faraones de Egipcio ascendían al trono a una tierna edad.


El nombramiento de Bilawil responde tanto al derecho natural de sucesión de la dinastía feudal de los Buttho como a la necesidad práctica de reemplazar el liderazgo de su madre, la ex Primera Ministra Benazir Buttho asesinada en diciembre a escasas semanas de los comicios nacionales que prácticamente le garantizaban ganar por tercera vez el puesto de Primera Ministra.

La precipitada decisión del PPP de reponer a Benazir Buttho con su hijo Belawil tendría un doble propósito: llenar el vacío electoral causado por el asesinato y probablemente asegurarle el triunfo en las urnas al PPP capitalizando en el oleaje de simpatía popular entre los votantes generado por el crimen.

En obvia manifestación de oportunismo político, no se tomó en cuenta que el nuevo presidente del PPP carecía de experiencia. Detalles. El partido aplicó la establecida fórmula de sucesión familiar. Benazir Buttho había repuesto a su padre Zulfiqar Alí Buttho, fundador del PPP y ex Primer Ministro de Paquistán después de morir en la horca bajo ley marcial. Muerta Benazir la conversión de Belawil en abanderado del PPP fue simple cuestión de aplicar la lógica dinástica. ¿Acaso sus partidarios no denominaron a Benazir “princesa celestial” después del asesinato? Sutil sugerencia de que en vida Benazir fue la princesa terrenal de Paquistán. A consecuencia de ello Belawil, el príncipe heredero, la sucedería tal como la madre había sucedido al abuelo. Mientras madura políticamente, su padre Asif Alí Zardari, viudo de Benazir y electo vicepresidente del PPP, desempeñará el papel de Regidor gobernando Paquistán en caso de ganar las elecciones. Nada extraño en una nación y en una familia cuyos gobiernos se caracterizan por el nepotismo.

Nada calmó los ánimos de la población. El asesinato de Benazir Buttho desató manifestaciones violentas, muerte y preocupación en Washington. Peligrosísimos eventos en una potencia nuclear donde los apasionados conflictos político-religiosos desembocan en situaciones caóticas, conducen a inestabilidad regional y producen mártires a granel.

Sin embargo nada debe extrañar de Benazir Buttho o sus descendientes. Educada en Harvard y Oxford, se desempeñó dos veces de Primer Ministro sin mayor impacto que su ambición por afianzarse y conservar el poder para sí y para sus parientes. Al acusársele de corrupción durante su segundo mandato, la inteligente, carismática y ambiciosa ex Primera Ministra se exilió voluntariamente en Brunei y Londres. Su esposo Asif Alí Zardari, Ministro de Ambiente durante el segundo gobierno de Buttho y mejor conocido como “Mr. 10 por ciento” por las jugosas comisiones que se recetaba en negocios estatales, también huyó de Paquistán acusado de malversación de fondos del estado. Gajes de los privilegiados.

En estas circunstancias Buttho y su esposo regresaron en octubre a la nación de 165 millones de habitantes. Buttho representaría al PPP de su padre en las elecciones programadas para el 8 de enero. El ex general y Presidente Prevés Musharraf, enemigo acérrimo de Benazir Buttho y su opositor en las urnas, les concedió amnistía. Washington apoyó el regreso de la pareja. Dos meses más tarde Benazir Buttho caía asesinada, víctima de un ataque suicida. Se pospusieron las elecciones hasta febrero del 2008.

Nada debe extrañar en una familia más famosa por sus mártires que por sus logros políticos. Además del ahorcamiento del patriarca Zulfiqar Ali Buttho y del asesinato de su hija Benazir, también han muerto en dramáticas circunstancias dos hermanos de la ex Primera Ministra. Shahnawaz Buttho fue envenenado. Murtaza Buttho fue baleado.

La última muerte en el clan Buttho ha provocado harta especulación sobre la lógica de asesinar a la primera mujer musulmana en ocupar dos veces el cargo de Primera Ministra en el mundo musulmán. Se acusa a Musharraf. Se acusa a terroristas de Al Qaeda. Se acusa a terroristas del movimiento Talibán. Se acusa a Washington. En fin, sobran candidatos. Todos niegan complicidad en el crimen sin embargo es innegable que en una región decididamente anti Occidente el abierto apoyo que recibió la candidatura de Buttho de parte de la Casa Blanca no le auguró bien en los comicios. Firmemente afianzados en Paquistán, lo último que querrían Al Qaeda o el movimiento Talibán es la continuidad de la injerencia de Washington en la región facilitada por una Primera Ministra en íntimas relaciones con George W. Bush.

Hay otra posibilidad. Esta familia padece de aguda obsesión mortal con el poder. Lo que en inglés llaman “death wish.” Benazir Buttho presintió el peligro. Lo expresó en numerosas ocasiones. Sin embargo continuó en su campaña política a vista y alcance de cuanto asesino intentara causarle daño. Sobrevino la tragedia.

Al aceptar el liderazgo del partido su hijo Belawil. fue igualmente desafiante. Declaró que “la larga lucha de nuestro partido a favor de la democracia continuará con nuevo ímpetu. Mi madre siempre decía que la democracia es la mejor venganza.” Palabras mayores. Dignas de la obsesión mortal de la familia. Dignas de un obituario. Si Bilawil se une su destino a Washington, su decisión equivaldría al beso de la muerte del más joven de los Buttho. Sería una lástima. Bilawil es demasiado inepto para convertirse en carne de cañón del PPP y morder el polvo a tan temprana edad.

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