sábado, agosto 11, 2012

Radiografía del problema de la Corte Suprema de Justicia y de los cuatro magistrados



Víctor Regalado
Tomado de El Independiente
La pugna entre los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Florentín Meléndez, Belarmino Jaime, Sidney Blanco y Rodolfo González, y la Asamblea Legislativa, en realidad no es un problema jurídico, y ni siquiera de interpretación de la ley. Se trata sencillamente de un problema que tiene que ver con dos visiones de la sociedad: la visión de la derecha, y la visión de la izquierda. Antes fueron los militares los guardianes de los intereses de la oligarquía, hoy toman el relevo los cuatro magistrados.

Este problema arranca con el derrocamiento en 1894 del gobierno de los hermanos Ezeta, dos militares liberales. A estos los depuso Rafael Antonio Gutierrez junto con Tomás Regalado. En 1898 Regalado dio un nuevo golpe de Estado a su socio Gutierrez. Esos dos golpes son sin duda la partida de nacimiento de la actual oligarquía salvadoreña, que desde entonces se empeña en mantener el control político del país, para su propio beneficio.

En 1980 al estallar la guerra, los privilegios de la derecha comenzaron a reducirse por el avance de la lucha popular. Esa es la realidad que ahora los lleva a crear el conflicto de la Corte Suprema de Justicia, que no es un problema jurídico sino político, por la pérdida de todas las prerrogativas al no  tener el poder del Estado.

La historia en breve
Al llegar Tomás Regalado al gobierno, por la fuerza despojó de sus tierras a muchos campesinos e indígenas del occidente del país. Lo hizo usando a militares que los persiguieron, amenazaron y torturaron para que firmaran papeles según los cuales vendían las tierras familiares y las de la comunidad.

Un testigo de esta barbarie es el indígena José Feliciano Ama. Relata Miguel Mármol que un día Ama le dijo: “Eso que hablan de la expropiación, de los tormentos a los campesinos es cierto”, y dice Mármol que “enseñó sus manos con los dedos gordos señidos, de las colgadas que le dieron en tiempos del general Tomás Regalado”. Y prosigue Mármol diciendo, ”que mientras le mostraba las cicatrices de la tortura le contó que le habían quitado la propiedad que hoy se llama San Isidro. Le quitaron los documentos a palos y le arrancaron esa propiedad”.

Más tarde, con la crisis económica mundial a finales de la década de los años veinte, el descontento creciente por el robo de sus tierras y la pobreza imperante, llevó a los campesinos e indígenas a levantarse en 1932. La respuesta la dio el general Maximiliano Hernández Martínez, y llevó a cabo la ejecución de la orden de Martínez, el general José Tomás Calderón (Chaquetilla), abuelo del expresidente Armando Calderón. El costo de la rebelión fue de alrededor 35 mil campesinos asesinados por el ejército y grupos de civiles que se hicieron llamar .guardia cívica. antecesores de los escuadrones de la muerte, de la mano blanca y de la brigada anticomunista Maximiliano Hernández Martínez. Los indígenas y campesinos del occidente fueron acompañados en su insurrección por el naciente Partido Comunista de El Salvador. Hasta hoy ningún gobierno ha resuelto que se devuelvan las tierras robadas a los indígenas y campesinos del occidente del país, todas esas tierras robadas o arrebatadas mediante la represión siguen en manos de la familia Regalado.

Desde su fundación, el partido ARENA inicia en la ciudad de Izalco sus campañas políticas cantando grotescamente un himno que jura que en El Salvador enterraran a los rojos. Son fundadores de ARENA, entre otros, Roberto D´Abuisson y Armando Calderón, el primero creador de los escuadrones de la muerte, y el segundo expresidente del país y nieto de Chaquetilla Calderón. La dictadura de Hernández Martínez y el partido Pro Patria duró 13 años, hasta el 9 de mayo de 1944. Luego llegó al poder el Partido Revolucionario de Unificación Democrática (PRUD), partido de militares. Después le sucedió el Partido de Conciliación Nacional (PCN), también de militares, y que hoy se llama de Concertación Nacional (CN). El robo en 1977 del triunfo popular alcanzado por la Unión Nacional Opositora (UNO) fue tan descarado que al verse el PCN sin ningún espacio político, de nuevo el regimen de Arturo Armando Molina reprimió a la población para imponer al general Carlos Humberto Romero. El 28 de febrero de ese año, una concentración popular en el Parque Libertad, que protestaba por el robo del triunfo electoral fue reprimida por el ejército, hubieron decenas de muertos, algunos aplastados por tanquetas. Al clarear el día, ya los camiones cisternas del ejército habían lavado la sangre del pueblo en el parque y las calles que lo encuadran.

Ante tanta barbarie, en 1979, un grupo de militares jóvenes y progresistas se proponían a dar un golpe de Estado, acción en la que se coló el coronel Abdul Gutiérrez, un hombre del imperio, traidor de los ideales de la juventud militar. Gutiérrez practicamente le arrebató la jefatura de la conspiración al coronel  Adolfo Majano, en quien confiaban los militares jóvenes. Gutiérrez tomó control de la situación y llevó como Ministro de Defensa al coronel Guillermo García. El golpe lo dieron los militares jóvenes acompañados de un grupo de civiles progresistas, pero todo fue en vano, la vieja maquinaria represora militar no se detuvo, siguió funcionando bajo la dirección de Gutiérrez y García. Al pueblo no le quedó otro camino que pasar a una nueva forma de lucha, la lucha político militar. El 22 de mayo de 1980  nació la Dirección Revolucionaria Unificada (DRU) y en una etapa superior de unidad, el 10 de octubre de 1980 nació el Frente Farabundo Martí para La Liberación Nacional (FMLN). Fue el PCN (hoy CN) y los militares más oscuros de la Fuerza Armada en su afán de seguir defendiendo los intereses económicos de una minoría de familias, llevaron al país a una dolorosa guerra de doce años. Esta guerra contó con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, que desembolsó casi dos millones de dólares diarios, recogidos de los impuestos del pueblo estadounidense, de la venta de droga y del tráfico de armas. Gastados los militares para servir de guardianes de un sistema injusto, de hambre y miseria, llegó el turno a los civiles de asumir el papel de sirvientes de la oligarquía.

El mayor Roberto D.Aubuisson se había ganado la confianza de la oligarquía, fundó ARENA y se preparaba para llegar a la presidencia de la República. ARENA, aunque tenía como líder a un militar era un partido de la oligarquía y no de los militares. Todo parecía bien hasta ahí, pero en Washington conocían a D'Aubuisson porque ellos lo habían formado para ser el hombre de la nteligencia dentro de la Fuerza Armada salvadoreña. Sabían de lo que era capaz, conocían que era el responsable del asesinato de Monseñor Romero y sin duda consideraron que no era el hombre apropiado para llegar a ser el presidente en El Salvador. Dejarlo llegar a tal cargo era como echarle aceite al fuego que ya estaba alcanzando dimensiones que resultaban difíciles de controlar. En efecto, el descontento popular era tal, y el empuje de las fuerzas insurgentes tan preocupante, que ese fuego les resultaba necesario apagarlo, al contrario de lo que pensaban los sectoros oscuros de las Fuerzas Armadas y la mayoría de oligarcas.

Así fue como la mano de la CIA movió las piezas del tablero político salvadoreño y escogieron a Napoleón Duarte a quien todavía le quedaban trazos de su antigua figura de luchador al lado del pueblo contra la dictadura. El Partido Demócrata Cristiano, el ahora Partido de la Esperanza de Parquer y Ana Guadalupe Martínez, encantado se prestó a la experiencia y Duarte por obra y gracia  de la CIA, fue presidente para servirle a los Estados Unidos. Algunos miembros de la oligarquía salvadoreña no entendieron la jugada, que en definitiva les favorecía a ellos,  pues le alargaba la vida al sistema con medidas neoliberales. Pero así es la derecha, que no tiene una ideología definida, y su conducta no está regida ni siquiera por un ideario que se pueda presentar a la luz pública. La derecha de El Salvador lo único que entienden se reduce a libertad de empresa, libre mercado, iniciativa privada, y hacer dinero a costas de lo que sea. Lo que no explican es que  para ellos, la iniciativa privada significa privatización de los bienes del Estado; libre mercado, que el comercio no este regulado por el Estado para favorecer a la población; y la iniciativa privada, que sean ellos quienes dirigen la económía de la nación.

Pero esto no es economía, por supuesto, esto el pensamiento de los pícaros que tratan de robarse todo lo que sea posible de las arcas del Estado y lucrarse explotando a la población. Al entrar en contradiciones grupos de poder en el partido ARENA, se produjo una división y nació la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA).  Todo esto quiere decir que desde GANA, el PDC (hoy Partido de la Esperanza, PES), ARENA, PCN (hoy de Concertación Nacional, CN), el PRUD, hasta el Pro Patria de Martínez hay un solo hilo conductor. Son todos partidos de derecha que se han venido pasando el turno y acomodándose al momento para seguir defendiendo lo indefendible: El derecho que se arroja un sector minoritario de la población, para seguir explotando a la población, y robando de la cosa pública.

El pensamiento de la derecha
Fomentar el individualismo y el egoísmo: Cada quien para sí. Y este cada quien para sí, es quizá el origen del odio viceral que despierta en ellos las palabras compartir, socialismo y comunismo, sin darse cuenta, a pesar de que se dicen cristianos,  que comunión, compartir, significa poner en común, socializar lo que hay  para alimentarse. Sin embargo, para que veamos la verdadera naturaleza de la mentalidad de la derecha, el momento escogido para asesinar a Monseñor Romero fue precisamente ese momento de comunión cuando se comparte el cuerpo de Cristo. Y ese mismo odio llevó a la marcha blanca de ARENA a dañar recientemente al monumento de Monseñor Romero. Ejemplos de lo que significa para la ANEP y ARENA, inicitiva privada, libre empresa y libre mercado.

El fraude financiero de INSEPRO y FINSEPRO 
En julio de 1997 se dio a conocer un fraude calculado en 1,500 millones de colones. En el fraude financiero de INSEPRO y FINSEPRO apareció involucrado Roberto Mathies Hill, hijo de Roberto Mathies Regalado. Mathies Hill, era considerado hasta el momento de conocerse el fraude una figura presidencial de ARENA, y cercano del expresidente Armando Calderón Sol.

El dinero que desapareció eran los ahorros de toda una vida, en su mayoría de gente trabajadora, que fueron a guardarlos en esas instituciones como fondo de pensión. En junio de 2001, Roberto Mathies fue finalmente a juicio, junto a Mario Galdámez. Ambos fueron absueltos.

El Robo de abono donado por el gobierno de Japón.
La prensa nacional informó en el año 2001 que se perdieron 11,000 quintales de fertilizantes donados por el gobierno de Japón para los damnificados de los terremotos de ese año. El 25% de la donación apareció en las bodegas de la Unión de Importadores de Fertilizantes (UNIFERSA), propiedad del expresidente Alfredo Cristiani y del exministro de Hacienda, Ricardo Montenegro. El hecho quedó impune. Ricardo Montenegro, cuando era ministro de Hacienda en la administración de Armando Calderón Sol, favoreció a SERTESA, empresa de su propiedad, para que le fuera adjudicada otra donación japonesa. Por este hecho Montenegro tuvo que renunciar. Mirna Liévano de Marques entonces titular del ministerio de planificación declaró a la Fiscalía que se le otorgó a SERTESA la adjudicación, por presiónes de la Asociación de la Empresa Privada (ANEP).

Caso Bodegas San Jorge / Negoció alojo de cocaína en El Salvador
El 23 de enero de 2001, La Prensa Grafica publico la siguiente nota: «El mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán figura en los archivos de las unidades antinarcotráfico de la Policía y la Fiscalía salvadoreña. Guzmán fue vinculado al más grande alojo de cocaína decomisado en El Salvador:  El caso de las bodegas San Jorge

Fragmento de una entrevista a Leonel Gómez Vides
Tomamos un fragmento de una entrevista aparecida  el Martes, 14 de Abril de 2009  en el diario Co Latino. Leonel Gómez Vides, Sociólogo e investigador, conocido por sus servicios profesionales prestados al Congreso de los Estados Unidos.

«¿Qué fue la droga que encontraron en una bodega?.

En la bodega San Jorge y también en la Compañía que manejaba (Philippe) Lacnec, representantes de barcos de carga, en Acajutla. Allí capturaron más de cuatro toneladas métricas. un gran vergo de pisto.

. Propiedad de Lacnec.

La droga nunca es propiedad de (Filippe) Lacnec, él lo único que estaba haciendo era… él estuvo involucrado en el caso Finsepro, con la familia de los Mathies…pero a lo que voy yo es que aquí no hay capital para comprar toneladas de coca, ni hay capacidades para irla a meter a Estados Unidos ni para lavar el dinero, no hay capacidad… allá, pues, al traerlo, te capturan, la gente que hace eso allá.. mira la producción es colombiana, los que guardan la coca camino a Estados Unidos son algunos centroamericanos, El Salvador, Honduras y Guatemala, y el mercado, el que te hace la venta, el que recoge el dinero son norteamericanos.

. Ese trasiego en doble sentido, por un lado de coca y por el otro de dinero, es lo que ha corrompido el sistema justicia - policial de El Salvador.

Yo asumo que sí. El sistema judicial de aquí ha estado corrupto y siempre ha habido protección para determinada clase, para determinado tipo de gente, siempre. Ha sido casi como una costumbre, y lo que pasó aquí es que la corrupción se hizo un mejor negocio. »

Y la relación de échos, que parecen una red en la que se repiten y relacionan nombres podría  seguir por muchas páginas. La privatización de los bancos, la dolarización, la medicina vencida que enterró ARENA, el caso del Hospital de Maternidad, etc. etc. Estos son solo unos ejemplos.

Lo que hay detrás
La Constitución es el documento de base en la organización de un Estado. En ésta, el legislador ha querido establecer un ordenamiento jurídico que vele por el bienestar de los nacionales, por la justicia y la equidad entre quienes lo conforman, sin embargo hasta ahora, en El Salvador, es la derecha quien se ha apoderado del Estado, para su beneficio, y si los magistrados Florentín Meléndez, Belarmino Jaime, Sidney Blanco y Rodolfo González con su actitud favorecen de nuevo a esos mismos sectores minoritarios, esto significa que han hecho a un lado el espíritu de los preceptos constitucionales y han pasado a ser los guardianes que en este momento reemplazan a los militares.

Ahora el pueblo está despertando, se está organizando, estudiando su historia, y a un pueblo que conoce su historia no se le puede someter, ni mucho menos engañar. El 22 de enero de 1980 más de 300 mil personas ocuparon las calles de San Salvador, lo que quiere decir que ahora, si ese mismo pueblo harto de la injusticia sale a la calle, no serían 300 mil, podrían ser 500 mil, quizá un millón. Ese día, todo ese pueblo, de manera pacífica sentado rodeando el edificio de la Asamblea Legislativa y de la Corte Suprema, harían comprender a la derecha y los magistrados Belarmino Jaime y Florentín Meléndez, cual es la voluntad del pueblo, y cual es el espíritu de los preceptos constitucionales que deben primar.

Cierro estas líneas con dos frases:

"Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza", Simón Bolívar
“Ser cultos para ser libres", José Martí

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