lunes, mayo 04, 2009

1º. de mayo: tensión y cambios

Licda. Norma Guevara de Ramirios
Diputada del FMLN

El Día Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras, tuvo en nuestro país El Salvador un significado muy especial por el contexto pos electoral, de crisis financiera y económica, pero sobre todo por las expectativas de cambio que la población toda ha cifrado en la pronta salida de Arena de la Presidencia de la República.

El país entero fue un escenario agitado y de movilización popular, en 262 municipios se iniciaba el ejercicio de los Concejos electos el 18 de enero; en la Asamblea Legislativa se instalaba el nuevo período en el cual por primera vez el FMLN tendrá el número más alto de diputaciones (35), pero insuficiente para alcanzar por sí solo o con aliados de izquierda la mayoría simple (43); y los trabajadores y trabajadoras expresarían sus expectativas, reivindicaciones, reclamos, recordatorios, exigencias y alegrías por lo logrado, en la tradicional marcha del primero de mayo.

Muy temprano de la mañana, las iglesias cristianas celebraron un acto que se vuelve tradición, como es un oficio religioso para expresar la reafirmación del compromiso de parte de funcionarias y funcionarios electos para las alcaldía y para la Asamblea Legislativa. Este acto se realizó en el Monumento a el Salvador del Mundo, frente a los trabajadores y trabajadoras que se disponían a marchar; las y los electos por el FMLN hicieron su compromiso y recibieron buenos augurios.

La marcha fue multitudinaria y en su acostumbrado mitin en la Plaza Cívica frente a Catedral, recibió los mensajes de líderes laborales y del Vicepresidente electo, Salvador Sánchez Cerén y de Mauricio Funes, nuestro Presidente a partir del 1 de junio. Las pancartas, mantas, carteles, cuartillas expresan esa enorme esperanza popular por la justicia social así como la alegría de haber logrado vencer a la derecha en las elecciones presidenciales. Hasta el pago de horas extras retrasadas, exigían trabajadores del Tribunal Supremo Electoral.

El 1 de mayo ha iniciado un momento importante, el FMLN asumió la participación en 96 municipios de los cuales casi la mitad son nuevos gobiernos bajo conducción de militantes o aliados suyos; entregó 11 alcaldías a otros partidos incluida la de nuestra capital, asumió 35 diputaciones y algo muy valioso, el Presidente electo, el que gobernará para todas y todos, reafirmó su compromiso de ser un trabajador por los cambios, un trabajador que velará por los trabajadores salvadoreños públicos y privados, que estimulará la unidad en vez de fomentar la división como lo han hecho los gobiernos de derecha.

Prometió Mauricio Funes que los efectos de la grave crisis que afecta a nuestro país no será descargada sobre los trabajadores, prometió que asegurará inversión social que es la forma más justa de poner recursos públicos a favor de la gente más necesitada y prometió además, que en los 5 años de su gobierno estará con la clase trabajadora en su día.
El 1 de mayo mostró también otras facetas de la realidad salvadoreña.

El partido Arena anunció que el presidente de su partido será Félix Cristiani; ese partido rechazó el ofrecimiento del FMLN de compartir por períodos iguales la Presidencia de ese Organo de Estado y prefirió respaldar a quienes le acompañaron en la campaña presidencial, dando a Ciro Cruz, Secretario General del PCN, el respaldo para presidir la Asamblea Legislativa.

Las y los diputados del FMLN se abstuvieron de votar por ese cargo para dejar constancia de su convicción de que en este punto, se está actuando con una correlación de fuerzas legislativas en contra de las expectativas de la gente, incluso de votantes de derecha y del propio partido Arena; pero dejando también plasmado que la razón fundamental de las y los diputados del Frente es buscar hacer posible los cambios en la legislación que defiendan a la población.

Las y los trabajadores recibieron del Presidente y Vicepresidente electos el compromiso de trabajar en beneficio de las mayorías; se dibujó en las calles de San Salvador, un horizonte de unidad entre la clase trabajadora y sus futuros gobernantes, y se dibujó en la Asamblea Legislativa la resistencia de una mayoría de derecha que se niega a cambiar. Esto grafica con nitidez la situación sobre la cual se debatirá el rumbo de las cosas en los próximos meses y años, y de manera casi perfecta, marcan el horizonte a la población progresista para buscar incidir en el curso de los acontecimientos de manera de responder a las expectativas de cambio.

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